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Política

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México, de país de paso a consumidor de cocaína

En una tradicional tiendita en el centro histórico de la ciudad de México, en medio puestos y de un denso olor a fritura, cualquiera puede comprar una quesadilla... o un gramo de cocaína.

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En una tradicional tiendita en el centro histórico de la Ciudad de México, en medio de fotos del revolucionario Emiliano Zapata y un denso olor a fritura, cualquiera puede comprar una quesadilla... o un gramo de cocaína.

A pocas cuadras, a un lado de otra tienda de comida cercana donde también se venden drogas, una imagen de la Santa Muerte y otra de Malverde, considerados protectores de narcotraficantes y otros delincuentes, dominan la escena.

México, cuna de cárteles de la droga y tradicionalmente un país de producción y tránsito de toneladas de estupefacientes hacia EU, ha comenzado a sufrir en carne propia el crecimiento del consumo mientras los adictos se multiplican año con año.

Eso ha obligado al gobierno de Felipe Calderón, que libra una guerra contra el narcotráfico con más de 45,000 soldados sobre todo en la frontera con EU, a abrir otro frente: el de los adictos, principalmente de cocaína y crack -cuyo consumo se duplicó entre el 2002 y el 2008-, y a las metanfetaminas.

La puerta a la adicción

"Un amigo me invitó a fumar y como que se me abrió una puerta con el crack", dijo Enrique Licea, un diseñador gráfico de 28 años, en un centro de rehabilitación de la capital.

"Después de que tuve un hijo con problemas de salud no pude parar, llegué a consumir 20 grapas (casi 20 gramos) en un día hasta que me dio miedo y me interné", agregó sobre su adicción al crack, conocido como "piedra" o "cocaína base", una droga barata y muy adictiva que se fuma y produce euforia inmediata.

Un gramo de cocaína en México se puede conseguir en las calles de la capital hasta en 200 pesos, una dosis de crack se vende por alrededor de 10 pesos y un pequeño paquete de marihuana cuesta unos menos de 100 pesos.

Tenemos una epidemia de consumo de cocaína y particularmente en forma de crack , reconoció José Ángel Prado, director técnico del Centro Nacional contra las Adicciones, dependiente de la Secretaría de Salud.

Dejando cocaína por el camino

Hasta la década pasada, México era la principal ruta de tránsito para la cocaína producida en Colombia con destino a EU, además de un productor de marihuana y amapola.

Pero en los últimos años, el creciente poderío de cárteles como el de Sinaloa, comandado por Joaquín "el Chapo" Guzmán, o el cártel del Golfo, ha desatado una ampliación del negocio también en casa.

Autoridades federales calculan que alrededor de 50 toneladas de cocaína pura se quedan anualmente en territorio mexicano, frente a un estimado de entre 300 y 450 toneladas que ingresan a EU, el mayor consumidor de drogas del mundo.

Más cocaína en las calles

Desde hace tres años las metanfetaminas comenzaron a desplazar a la cocaína como droga de moda en EU, lo que hizo que más cocaína se quedara en México y se volviera más accesible para los bolsillos mexicanos, según las mismas autoridades.

El incremento en el consumo además vino de la mano de una mayor estabilidad económica en el país en los últimos años. Los adictos también crecieron porque los intermediarios en el negocio del narcotráfico reciben su pago en drogas, lo que incrementó la venta al menudeo.

Como si fuera poco, los operativos del gobierno que dejaron más de 5,700 ejecutados sólo el año pasado, complicaron el trasiego de droga por la frontera y llevaron a muchas organizaciones a aumentar el negocio de venta de estupefacientes en las calles del país.

Lista de espera

Ahora el gobierno no sólo está incrementando el presupuesto de Seguridad, también está gastando más dinero en salud para crear cientos de centros "Nueva Vida", dedicados a captar a jóvenes consumidores en su etapa "experimental", que se suman a un centenar de los llamados Centros de Integración Juvenil (CIJ), aunque los primeros no contemplan internación.

Además, apoya con fondos a centros privados y hay algunas clínicas de rehabilitación dependientes de los estados y del gobierno de la capital, que resultan insuficientes si se tiene en cuenta que cada año se internan 100,000 personas debido a adicciones, incluyendo alcoholismo, según datos oficiales.

El Centro Torres de Potrero, donde está internado Enrique Licea para un tratamiento de 40 días, y considerado de los mejores de rehabilitación, tiene una larga lista de espera para ingresar, reconoció su directora, Rosaura de la Torre.

La principal preocupación del gobierno de Felipe Calderón es el rampante consumo de cocaína y crack, pero también el fuerte aumento que ha tenido el uso de metanfetaminas en la costa del Pacífico, donde se ubica Tijuana, uno de los principales puntos de entrada de drogas a EU.

Esta droga, fabricada en laboratorios a partir de la pseudoefedrina, es un estimulante muy adictivo y más barato que la cocaína. Comenzó elaborándose en laboratorios caseros en EU, pero pasó a fabricarse masivamente por los cárteles mexicanos hace pocos años.

"Lo consigues bien fácil, nomás te la dan (gratis al principio) y ya luego tú la compras. Estás como dormido, pero ves todo, no te da hambre, no sientes frío", describe Gilberto, un niño de la calle de 10 años en un centro de rehabilitación de Tijuana.

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