En un espectáculo y arena de luchas terminó el debate entre panistas y priístas. Cada partido se colocó a 300 metros de distancia en una esquina de la avenida -en disputa- López Mateos, en Tlalnepantla, Estado de México; cada uno tenía porra en su territorio. Los priístas Carlos Ramírez Marín, Gerardo Ruiz y Pablo Escudero decidieron acercarse a la obra.

Menos de media hora duró la exposición de argumentos de cada lado. Promete y no cumple. Queremos que lo haga con este puente -en la avenida López Mateos, casi al inicio de Aquiles Serdán-. La obra está detenida desde hace tres años (...). Es un engaño a la población, porque la obra no se ha terminado , acusaron el queretano Ricardo Anaya y el chihua­huense Gustavo Madero.

Esto es un distribuidor; el puente está allá atrás y un notario dio fe. Es el compromiso 127 , respondió Ruiz Esparza. Carlos Ramírez lo secundó y acusó: Lo que buscan -con la acusación de incumplimiento- es salvar una campaña que va mal. No quieran salvar su campaña apostando a una confrontación .

En la rebatinga salió a relucir -por parte de los priístas- que, en todo caso, el que incumplió fue el gobierno capitalino. Este distribuidor se convino con el Gobierno del Distrito Federal como parte de las obras metropolitanas: mitad, el Distrito Federal y mitad, el Estado de México, y fue convenido en un foro distinto , alegó Gerardo Ruiz. Atropellando sus palabras, un abucheo calló los sus argumentos: Es la verdad duela o no duela .

SE LEVANTAN Y SE VAN

Cada partido ambientó su zona. Los panistas instalaron dos pantallas gigantes y seis de plasma; mantas caracterizando a Peña Nieto de Pinocho, acusándolo de mentir en el cumplimiento de los compromisos. Los priístas colocaron una carpa y una mesa extra de manteles verdes y sillas, por si el PAN decidía acompañarlos.

En la parte alta del puente en disputa -el cual está en obra negra- se colocó la mesa con mantel azul y sillas. Algunos caminaron sobre ella para tomar su lugar.

Después de algunas intervenciones moderadas por Javier Solórzano, Roberto Gil tomó cuatro hojas y rebatió: Les voy a demostrar que están mal , pero estaba en uso de la palabra Gerardo Ruiz. ¿Me dejas terminar? Yo te respeté , acusó; el panista siguió a pesar de no tener micrófono.

Me están agrediendo , advirtió Ramírez Marín, quien pidió controlar a los seguidores. Aquí no hay seguidores de nadie, nosotros sí vivimos en esta zona , gritaron entre la multitud. Los priístas se levantaron y dijeron que no había condiciones para continuar y pidieron que el encuentro prosiga este miércoles en otra sede.

Roberto Gil gritó detrás de ellos. Miren, el de allá abajo es el compromiso 130 y éste es el 127 ; sostenía unas hojas en la mano que, presuntamente, sustentan su dicho. No queremos más violencia , gritó una simpatizante quien se autonombró priísta de corazón.

La bandada del tricolor regresó a su primer escenario, la ampliación del puente de la vialidad López Mateos. El vocero del PRI, Eduardo Sánchez, dijo a los panistas: Les dimos argumentos y obtuvimos insultos y descalificaciones. Ése es el PAN que tiene al país sumido en la violencia .

Tenían el escenario preparado para que nos golpearan , acusó Ruiz Esparza, quien aseguró que había un olor fuerte a alcohol entre los simpatizantes del PAN.

Las negociaciones se reanudarán cuando el PAN esté dispuesto a colaborar de manera tranquila, condicionó el diputado Ramírez Marín, mientras se alejaba de la obra inconclusa.

El debate se quedó como inició: cada quien se quedó con sus alegatos y acusaciones. Los dos bandos fueron despedidos con sé que es tarde ya para pedir perdón; sé que es tarde ya y, lo siento, termina nuestro amor .

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