José Antonio Meade convocó a los priistas a estar del lado correcto de la historia, de quienes estuvieron dispuestos “a jugársela a muerte para defender lo que creemos en este país”.

Desde el estacionamiento de la sede del tricolor con capacidad para 10,000 personas —se ocupó sólo la mitad—, el candidato del PRI, PVEM y Panal a la Presidencia aseguró que cuando la militancia del Revolucionario Institucional sabe “que está en juego el futuro de la nación”, sale “a dar la batalla”.

“En estos 56 días vamos a demostrar de qué está hecho el PRI”, arengó.

La cúpula del PRI, encabezada por René Juárez Cisneros, nuevo presidente nacional del partido, gobernadores, legisladores, secretarios de Estado como José Antonio González Anaya, de Hacienda y Crédito Público, y líderes de sectores y organizaciones, aplaudió fuerte a su candidato ataviado por primera vez, desde que fue designado como tal, el pasado 27 de diciembre, con una chamarra roja, color que distingue a los priistas, pero sin el logotipo del otrora partidazo.

“Vamos a ganar con los dirigentes estatales, con los responsables de los distritos, con los líderes seccionales, con todos los militantes que entusiasmados y comprometidos van a defender legado, pero, sobre todo, van a construir el futuro de México.

“Somos los únicos que tenemos la capacidad de convocar y de convencer a un ejército de millones de militantes y simpatizantes que saldrán a la calle, que tocarán puerta por puerta, todas las manzanas, todas las colonias, todas las secciones de todos los distritos, de todas las circunscripciones. Y así es como ¡vamos a ganar!”, aseguró.

Luego lanzó una indirecta a “quienes dicen con soberbia que el PRI ya se va; a los que con soberbia dicen que el PRI ya se va, les decimos que sí, que nos vamos de esta explanada, ¡a Los Pinos!”.

Las porras ensordecedoras de los 150 uniformados del Servicio Panamericano de Protección, agremiados de la CTM, el sector obrero del tricolor, superaron por momentos el tono de voz del abanderado priista, que hablaba a pocos metros, desde el templete.

“Adonde quiera que vamos, la gente se pregunta, ¿quiénes son ustedes? Nosotros contestamos: somos cetemistas y al que no le guste, que chi, que chi, que chiquitibum a la bim, bom, ba, Meade, Meade, rá, rá, rá”, corearon, una y otra vez, durante media hora, los hombres de gris con tambores y matracas.

Juárez Cisneros, a quien Meade llamó doctor, sin serlo, bromeó con el tono de su piel, al arranque de su discurso: “Si ya soy doctor, ya nada más falta que digan que soy guapo o blanco”.

Es “ahora o nunca”, estableció el guerrerense, al llamar a los priistas a trabajar por la victoria.

“El PRI nos necesita a todos. Quien tenga cariño, amor, gratitud por nuestro partido, es hora de demostrarlo trabajando para construir la victoria en este desafío que hoy enfrentamos.

“No hay espacio para el cansancio ni para el pesimismo”, advirtió.