Parece que en México los sindicatos no tienen, ni la estrategia, ni la fuerza suficiente para buscar soluciones que les permitan ayudar a sus representados que padecen la difícil situación económica, debido a las medidas de confinamiento para contener la pandemia en el país, planteó el profesor del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Francisco Javier Aguilar García.

Expuso que algunas asociaciones sindicales se están reuniendo, para ver cómo formar un frente con el gobierno, pero, a pesar de que tienen unas propuestas generales, si no las respaldan con movilizaciones, nadie les va a hacer caso. Los van a dejar ahí hablando.

Dijo que tal parece que los líderes obreros tienen miedo de enfermarse o de que sus agremiados enfermen y por eso no han tenido una destacada actividad en estos momentos en los que los trabajadores requieren ser apoyados.

“Si de por sí nuestros liderazgos sindicales tenían miedo, antes de la pandemia, no se movían, no hacían huelgas, protestas, no hacen nada, ahora, en esta pandemia menos”, indicó.

El académico, quien tiene como una de sus líneas de investigación el sindicalismo en México y Latinoamérica, consideró que es muy importante que los lideres sindicales impulsen medidas que permitan apoyar a sus representados, pero lo relevante es si el gobierno federal o los estatales van a aceptar sus propuestas.

Pareciera ser que no hay mucha disposición del gobierno de escuchar planteamiento de los sindicatos y de la sociedad civil en general, indicó.

El tutor en el posgrado de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM explicó que, desde los años cuarenta del siglo pasado, los sindicatos han dejado la iniciativa al gobierno sobre qué hacer en el sector laboral. Aunque algunas organizaciones sindicales han hecho propuestas de política pública, tanto los gobiernos del PRI, los del PAN y ahora el actual, no les han hecho mucho caso.

Por otra parte, comentó que, se supone que los trabajadores sindicalizados y que tienen contratos colectivos de trabajo, están un poco más protegidos, pero hay que esperar a ver si los empresarios tienen la disposición y están en condiciones de apoyar a quienes se están quedando sin empleo.

Aguilar García destacó que, por el lado de los patrones, muchos se han solidarizado con sus empleados, por uno o dos meses, pero el problema es que no lo van a poder hacer permanentemente.

Llamó la atención sobre el caso de los trabajadores informales, que no tienen ni contrato, ni seguridad social. En esos casos, será mucho más difícil lograr apoyos laborales, porque no tienen quien los proteja.

El especialista destacó que en México hay alrededor de 55 millones de trabajadores, de los cuales, alrededor de cinco millones son los que están sindicalizados. Los demás o están en la economía informal o no tienen representación sindical.

Estos trabajadores, de por sí no tenían forma de presión y los que hay sindicalizados también están en una situación complicada, porque sus organizaciones no estaban preparadas para una pandemia como esta. No tenían un programa para fortalecer el salario o el empleo, o solo existía en el discurso, abundó.

Mencionó que no hay que perder de vista que la situación económica y social por la que atraviesa el país es muy difícil, sobre todo porque diversos estudios señalan que en los últimos tres o cuatro meses, han sido desempleados más de un millón de personas.

Si a eso se agrega que cada año se incorporan a la población económicamente activa un millón 300,000 jóvenes, eso quiere decir que, nada más en 2020, hay que dar empleo y seguridad social a cuando menos dos millones 300,000 personas que lo requieren. Eso da una idea del problema.

Desde su perspectiva, lo grave es que el gobierno federal no estaba preparado para reaccionar ante la pandemia y las consecuencias de las medidas de distanciamiento social a que se vio obligado a implementar para contenerla.

Hasta el momento, no se ha visto que tenga un programa especial para revertir los efectos económicos negativos del confinamiento y fomentar las inversiones y generar empleos.

Pareciera ser que no tenemos un plan muy definido de cómo hacer que se desarrolle México, abundó.