La corrupción socava la confianza de la ciudadanía en la política, desgasta la credibilidad de las instituciones y alienta el desencanto y la decepción con proyectos que en un momento dado recibieron el respaldo popular en las urnas, aseguró el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello.

Durante su participación en la inauguración del Seminario Internacional Corrupción y Política en América Latina: Pesos y contrapesos, celebrado en el marco de la 35 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Córdova Vianello destacó la necesidad del involucramiento de la ciudadanía en el combate a este flagelo que aqueja a México.

Para desterrar este mal de nuestra vida pública será necesario que nos involucremos todas y todos: las instituciones del Estado, los tres Poderes de la Unión, los organismos autónomos constitucionales, la sociedad civil y, desde luego, la academia”, dijo.

Consideró que la construcción de una vida pública limpia, transparente, con rendición de cuentas y con controles institucionales y democráticos para el ejercicio del poder requiere de una ciudadanía activa, crítica, informada y exigente con quienes ejercen el poder.

Córdova Vianello destacó que la transición democrática no ha implicado la erradicación de estas muy arraigadas, penosas y condenables prácticas.

Dijo que ello permitió el arraigo de la idea en el imaginario colectivo de que todos son iguales y produjo el desencanto, que a su vez empujó una tercera alternancia en los comicios presidenciales de 2018.

Blanca Lilia Ibarra, presidenta del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) consideró que la corrupción es una de las causas de ineficacia gubernativa y del desencanto democrático que, al ser una consecuencia de la construcción histórica de nuestro sistema político, debe enfrentarse como un problema sistémico que se ancla en nuestras estructuras administrativas, políticas y sociales.

Por su parte, Mauricio Merino, director del Instituto de Investigaciones en Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción de la Universidad de Guadalajara, dijo que existe un entorno ominoso en el que las instituciones que brindan contrapeso al poder están siendo estigmatizadas, como si formaran parte de territorio enemigo y abominable.

Por su parte, Lourdes Morales, coordinadora por la Red por la Rendición de Cuentas, enfatizó la importancia de promover encuentros de reflexión e intercambio de ideas y no de perjuicios, un intercambio civilizado de opiniones basado en argumentos y no en estereotipos, sobre todo por la abierta amenaza que viven instituciones emblemáticas de la democracia.

Elisa Gómez, Coordinadora de Diálogo Político de la Fundación Friedrich Ebert, destacó la debilidad estatal como la principal enemiga de la construcción de la democracia que imposibilita la construcción de un programa socialdemócrata en México.

No obstante, dijo, será imposible lograr este objetivo mientras no estén dadas las condiciones democráticas básicas: un Estado de Derecho funcional, condiciones para la participación ciudadana y la garantía de derechos. “Y esto no se va lograr con Estados débiles”.

Alejandro González, director de proyectos de Estado de Derecho del World Justice Proyect, alertó sobre una tendencia mundial del debilitamiento de pesos y contrapesos institucionales, políticos y sociales durante la pandemia, que se enfatiza en la región de América Latina, donde México no está exento.

En este sentido, recordó que dos de los elementos centrales de todo país democrático son los límites al poder gubernamental y la ausencia de corrupción, variables que son medidas en 139 países de todo el mundo por su organización y que reflejan un retroceso en el Estado de Derecho.

kg