El método de convención de delegados que aplicará el PRI para seleccionar a todos sus candidatos a contender en el 2018, en especial el abanderado presidencial, “no es exactamente dedazo”, coincidieron Federico Estévez y César Astudillo.

Estévez, profesor del ITAM, recordó que muchas convenciones estatales han terminado con un solo precandidato registrado ya que los demás se retiran tras algún arreglo político, y que eso es equivalente a un dedazo o una imposición por parte de la élite del partido, lo que “pudiera pasar” esta vez en el caso de la designación del abanderado priista a la primera magistratura del país, pero que “en términos formales”, no sería dedazo. Yo cuidaría mucho esa preconclusión”.

Además, amplió, y en eso estuvo de acuerdo Astudillo, investigador de la UNAM, los partidos pueden elegir el método que les convenga para elegir a sus candidatos, en la búsqueda por “maximizar sus posibilidades de triunfo”, que no de “garantizar” su victoria, porque eso “ya no se puede hacer” en la actualidad.

Anticipó que no habrá dos contendientes fuertes por la candidatura presidencial del tricolor, sino “el bueno” o “el tapado” y otro u otra más.

“Si fuera (José Antonio) Meade, por ejemplo, entonces (Miguel Ángel Osorio) Chong y (Aurelio) Nuño no le entrarían. Quizá (Enrique) De la Madrid sí, porque obviamente no pesa, o quizá Ivonne Ortega, o alguien externo a la fracción dominante en el PRI y, bueno, entonces, hay una contienda. Que esté preanunciado el resultado por los pesos conocidos de las fracciones no quiere decir que sea un dedazo”.

Desde el punto de vista de Estévez, con los medios de comunicación siguiendo de cerca la nominación del candidato presidencial “se vuelve muy difícil convertirlo en un dedazo puro”.

“Puede estar inclinada la señal de la élite y de Los Pinos y de Insurgentes Norte (sede del PRI) y de todos los que uno quiera a favor de x, en vez de y o z. Eso, ciertamente, y también puede haber enorme respaldo, como se hacen estas cosas, en los medios, a favor del mismo, y por ello se preanuncia en efecto un ganador inevitable de la convención, pero lo último que se querría es que desistieran todos los demás posibles candidatos a registrarse”.

A pregunta específica sobre si ve a Meade como seguro candidato presidencial del PRI, respondió que “ésa parece ser la expectativa de consenso hoy”, pero nada asegura “que para mediados de diciembre sea así. Eso no me queda claro”.

Para Astudillo, el método de selección de candidatos se decide en función de análisis previos. “No es que se llegue a tomar esta decisión sin tener en cuenta lo que dan algunos datos duros, el contexto del momento; es decir, hay muchos factores que llevan al presidente del partido a proponer determinado método”.

¿Ve riesgo de desbandada una vez que se designe al candidato presidencial?

No. Si algo caracteriza al PRI es justamente ese sentido de pertenencia, de unidad. Creo que están muy conscientes de que lo peor que le puede pasar ahora al PRI, que no encabeza ninguna de las encuestas, es fraccionarse, dividirse, porque sería fortalecer a sus adversarios. No veo en los perfiles de ninguno de los tres (aspirantes) que vayan a alentar una fractura dentro del PRI, sino al contrario. Cuando la decisión se tome, van a ser factores de unidad.