En 2018 la ciudadanía se empoderó para demostrar su hartazgo a la corrupción e impunidad, pero también para exigir cambios de fondo, por lo que ahora el desafío es que, para este año, esa ciudadanía no vuelva a la pasividad y mantenga su nivel de exigencia, consideró Alexandra Zapata.

En entrevista, la directora de innovación cívica del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) planteó que a partir de 2018 se puede advertir que hay una ciudadanía que ha cambiado, que está empoderada para exigir sus derechos y para demandar cambios.

En ese sentido, comentó que el año pasado, los mexicanos se dieron cuenta de que por muy desfavorable que sea la situación se puede cambiar y que como país merecen un gobierno mejor, por lo que hicieron sentir esa exigencia, a través de su voto el pasado 1 de julio.

“Celebro mucho que elevemos el nivel de exigencia que tenemos como ciudadanos, que elevemos los estándares que tenemos para nuestra clase política, que sepamos que los mexicanos merecemos un mejor gobierno, y que vamos a estar generando presión para que esos cambios se den. Es fundamental que mantengamos este nivel de exigencia”.

Zapata consideró que para este año que va iniciando y para el resto del sexenio es fundamental que la ciudadanía mantenga el nivel de exigencia y que no regrese a una pasividad que permite ciertos abusos de parte de algunas autoridades y que siente que no tiene derecho a exigir.

Corrupción e impunidad, las grandes deudas

De acuerdo con la investigadora del Imco, en lo que lamentablemente México no logró avanzar este 2018 fue en combatir la corrupción e impunidad, y eso lo demuestra que muchos de los casos que se investigaron por diversos delitos no han concluido con una sentencia. “No vimos un cierre que genere certeza a los mexicanos de que los casos de corrupción que se han documentado van a terminar en un juicio que genere certidumbre en un sistema de justicia en el que la ley se aplique, ahí vimos una deuda enorme. Vimos en 2018 muchos de estos casos que casi se desmoronaban enfrente de nosotros. Vimos con preocupación que se debilitaba el caso Javier Duarte, que muchos de sus funcionarios salieron de la cárcel, que no se pudieron cerrar investigaciones de la Estafa Maestra, vimos cómo se desmoronó en la PGR el caso contra Elba Esther Gordillo”.

Consideró que, para este año, uno de los grandes retos de la administración de Andrés Manuel López Obrador es dar pasos claros para fortalecer la independencia y la autonomía de ciertas instituciones como lo que será la Fiscalía General de la República.

Sin esta construcción institucional de una fiscalía autónoma, independiente y capaz, difícilmente veremos un cambio en la crisis de impunidad de nuestro país a nivel federal pero también estatal.

También otro aspecto en el que no se han logrado avances significativos es la seguridad pública, en la que, dijo, se ha intentado atender el problema, pero sin apostar a construir instituciones y capacidades a largo plazo.

Para atender el problema de inseguridad, expuso, es necesario implementar una estrategia integral que fortalezca a las policías locales en México y no tomar una ruta militar como una solución permanente porque esa estrategia no ha dado los resultados que se esperaban.

Cerramos muy mal el año en el tema de seguridad. Las discusiones que estamos viendo ahorita donde expertos en materia de seguridad han alzado la voz ante las propuestas del nuevo gobierno generan mucha preocupación. No hemos visto mejorar la seguridad de los mexicanos, cada día los vivimos con más miedo.

No hay tiempo que perder

Alexandra Zapata consideró que la corrupción es uno de los principales problemas de México, y que la propuesta de un combate frontal fue parte de lo que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República y a su partido a obtener mayoría en el Congreso de la Unión.

Justo por ello, dijo, será un desafío de esta administración dar resultados en la lucha anticorrupción, aunque, advirtió, no es suficiente la buena voluntad.

“La corrupción no se acaba con buenas intenciones. La corrupción se acaba con procesos, con esquemas de rendición de cuentas, con contrapesos, se acaba con fortalecimiento institucional, con la creación y operación de un Sistema Nacional Anticorrupción”.

En ese sentido, expresó su preocupación, porque en el Paquete de Egresos de la Federación 2019 no se asignaron los recursos económicos que se requieren para que las instituciones que integran el SNA puedan operar eficazmente y que se puedan dar resultados en el combate a la corrupción.

Espero que veamos un nuevo gobierno comprometido con la transparencia y la rendición de cuentas y poniendo el ejemplo desde su persona, mandando la señal de que entienden y reconocen el llamado de los mexicanos a un cambio muy importante en cómo se maneja la clase política.

Zapata planteó que ante el sentido de urgencia que enfrenta el país en diversos rubros, no se puede permitir un gobierno que haga política pública de ocurrencias, lo que se requiere es una administración federal que tome decisiones estratégicas basadas evidencias, en datos duros, para realmente atender los desafíos.

Celebro el sentido de urgencia con el que arrancó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador porque es el mismo sentido de urgencia que tenemos los mexicanos, no tenemos tiempo para perder. Por ello me parece una buena noticia arrancar con acciones contundentes en la administración federal.

Los focos del tema

—¿En qué no pudimos avanzar como mexicanos en el 2018?

—Nos quedamos con muchos pendientes, porque los desafíos son complejos. Hay muchos temas que no se resuelven de la noche a la mañana, uno de los desafíos que tenemos pendientes y que enfrentará México es el de justicia e impunidad.

En 2018 no vimos un cierre que genere certeza a los mexicanos de que los casos de corrupción que se han documentado van a terminar en un juicio que genere certidumbre en un sistema de justicia en el que la ley se aplique, ahí vimos una deuda enorme. Vimos en 2018 muchos de estos casos que casi se desmoronaban enfrente de nosotros. Vimos con preocupación que se debilitaba el caso Javier Duarte, que muchos de sus funcionarios salieron de la cárcel, que no se pudieron cerrar investigaciones de la Estafa Maestra, que no se avanzó para terminar con la impunidad del espionaje del gobierno a activistas y a defensores de derechos humanos.

En términos de impunidad no hemos visto avances. También vimos cómo se desmoronó en la PGR el caso contra Elba Esther Gordillo. Vimos en el cierre de 2018 casi lo opuesto de lo que hubiéramos querido ver como mexicanos.

—¿Qué le ha parecido el arranque del gobierno federal?

—Celebro el sentido de urgencia con el que arrancó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador porque es el mismo sentido de urgencia que tenemos los mexicanos, no tenemos tiempo para perder. Por ello me parece una buena noticia arrancar con acciones contundentes en la administración federal. Pero hay que dejar claro, esas acciones tienen que estar basadas en evidencias, tienen que ser acciones estratégicas y no política pública de ocurrencia.

Me preocupan ciertas señales como la decisión de cancelar el aeropuerto, fue una decisión económica que genera muchísimo daño para la estabilidad económica del país y para la certidumbre en el apetito de inversión en México, ojalá exista una ruta para ajustar esa decisión, para tomar en cuenta nueva evidencia que se pueda generar y que podamos ver un cambio en esa decisión.

También me preocupa el discurso en el que parece que hay un enfrentamiento entre los diferentes órdenes de gobierno, las instituciones autónomas, creo que una democracia se construye reconociendo el valor de los contrapesos de la separación de poderes.

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