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En México ha habido y hay policías federales honestos: J. Jesús Esquivel
En la Policía Federal, que era un tronco de corrupción, hubo agentes profesionales que cumplieron con su labor. La buena noticia es que siguen en la Guardia Nacional; la mala, es que son mal utilizados, porque esa corporación no desarrolla operaciones con información de inteligencia, ni investiga ni nada, señala el periodista y autor del libro “Las operaciones secretas de la Policía Federal”, J. Jesús Esquivel.

Los policías federales honestos y profesionales existieron y existen ahora convertidos en miembros de la Guardia Nacional y, para fortuna de la sociedad, distan de querer protagonismos, aplausos, reconocimiento público o los reflectores de los medios de comunicación, plantea J. Jesús Esquivel.
En entrevista con El Economista, el autor del libro “Las operaciones secretas de la Policía Federal”, editado por Debolsillo, Penguin Random House, aclara que ese trabajo no es una apología de la Policía Federal. Son las narraciones de 10 casos en los que efectivos policiacos llevaron a cabo operaciones secretas, que implicaron diseñar e implementar planes de acción e inteligencia con extremo cuidado y eficacia.
Destaca que ese tipo de operativos se realizaron a pesar de que el tronco de la Policía Federal era de impunidad y corrupción. “Aún así, en un tronco malo, hueco, surgen ramas que pueden dar frutos”.
Subraya que en países con policías profesionales, con reconocimiento internacional, las corporaciones no se reinventan frecuentemente, como ocurre en México, donde, desde 1999 a la fecha han existido la Policía Federal Preventiva, Policía Federal y Guardia Nacional y ésta última no realiza labores de inteligencia.
El libro describe operaciones como la captura de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, en Los Mochis, Sinaloa e investigaciones como la del asesinato de Marisela Escobedo, la detención de Ángel Salvador Taboada, asesino del hijo del poeta Javier Sicilia, o las detenciones del M10 y el M12, entre otros.
—¿Cuál es el objetivo de este libro?
—El motivo principal fue porque me encontré con estos casos que narro en el libro de operaciones exitosas de la Policía Federal.
No se trata solo de destacar el éxito, sino de poner a disposición del lector que, aún por encima de la percepción de corrupción y de desconfianza que teníamos de la Policía Federal, como en todo, siempre hay sus excepciones y esas excepciones son desconocidas para la sociedad.
Me costó bastante trabajo conseguir los expedientes y los testimonios de quienes participaron en estos operativos.
Pero, así como estos debe haber más gente profesional, porque los policías que describo de estos operativos no son policías reclutados en la calle o por compadrazgos o amiguismo; son gente que estudió la carrera de investigación policial.
Son policías profesionales que saben desarrollar investigaciones, tácticas de inteligencia, tácticas de ataque y de defensa y que, se tomaron el tiempo necesario, el que se requiere en toda investigación y resultó favorable.
—¿Cómo queda la historia de la Policía Federal en términos de la necesidad que tenemos como país de construir instituciones?
—Mal, porque, de entrada, el tronco que se tiene de esa corporación policiaca, que ya desapareció, es de impunidad y corrupción.
El ejemplo más claro era Genaro García Luna (exsecretario de Seguridad Pública) y Luis Cárdenas Palomino (excoordinador de Inteligencia para la Prevención del Delito, de la Policía Federal). Pero, aun así, en un tronco malo, chueco, surgen ramas que pueden dar frutos y, en términos generales, la sociedad del país sigue viendo con desconfianza esto.
Lo importante es que elementos como los que me tocó entrevistar para narrar esas operaciones y que lo corroboré con los expedientes, muchos de ellos se quedaron en la Guardia Nacional, porque siguen creyendo en México y en su responsabilidad que tienen para con la sociedad.
Pero siguen siendo mal utilizados en la Guardia Nacional. La Guardia Nacional no desarrolla operaciones con información de inteligencia, ni investiga ni nada. Están siendo mal utilizados; sin embargo, estos elementos siguen comprometidos con México.
Te doy el ejemplo más claro. A uno de ellos lo buscó el gobierno de Qatar, cuando recién le dieron la sede del mundial a ese país, para hacerse cargo de la seguridad. Los árabes le iban a pagar millones y millones de dólares y dijo que no, por servir a México.
Por eso digo que, como en todo, hay excepciones. La intención era que la gente los viera.
Hay casos, no los más peligrosos pero, casos que tuvieron resonancia en el país, como el asesinato de Maricela Escobedo, en Chihuahua; el arresto de El Chapo, que les ofrece millones de dólares y le dicen ‘nanáis y te me quedas aquí’, y el caso del hijo del poeta Javier Sicilia, o del M10 y el M12, que eran narcos que tenían aterrorizado a Ciudad Juárez y a la ciudad de Chihuahua.
Hay también un enfrentamiento descrito en uno episodio, en donde te das cuenta que, tenían las tácticas de ataque y de defensa, pero estaban en desventaja ante los criminales, porque los gobiernos no les daban el apoyo necesario. Solicitaron refuerzos y tardaron muchísimo en llegar, por eso duró horas ese operativo de ataque y contraataque.
—¿Es un libro escrito pensando en la necesidad de generar técnicos, expertos, que se encarguen de generar condiciones de seguridad?
—Cuando empecé a investigar para este libro no estaba pensando en eso. Yo lo que quería era, de alguna manera, poner en contexto que no todos somos iguales y que en la Policía también había eso y estaba sustentado en documentos. No era que estuviera yo haciendo una apología de una institución corrupta.
Al contrario, en operativos que describo en el libro hay agentes que señalan, hasta con pena, que tienen que recurrir a los gringos para conseguir que les presten el equipo para interceptar llamadas, porque los gobiernos de los estados no los apoyaban y mucho menos el federal.
—¿Cómo trató el gobierno a esta institución?
—Creo que los policías federales más efectivos y profesionales no hacen ruido. Como en todo. El aparecer bajo los reflectores no le conviene a ningún policía efectivo y que sepa desarrollar tácticas. La discreción es lo primero que tienen. Esa es una cualidad.
Es como los criminales. Ahí tenemos a Ismael El Mayo Zambada. ¿Anda apareciendo en los medios de comunicación? No. ¿Y lo han detenido? No. En su negocio él es efectivo. Así, estos policías no buscan la vanagloria ni que se les esté mencionando porque, además de poner en riesgo sus vidas, pues se vuelven una especie de actores y ese no es su trabajo.
Los profesionales de corporaciones policiacas no buscan los reflectores. Tienen que actuar con discreción y así es como son efectivos.
—¿Espera que este libro lo lean personas que están tomando decisiones sobre la Guardia Nacional?
—No. Yo no escribo para que me lean los gobiernos o quienes dirigen las instituciones. Yo escribo para que me lea la sociedad, si es que quiere, que es con quien estoy comprometido. Yo no estoy comprometido ni con instituciones ni con gobiernos.
—¿Cuál sería la reflexión que le gustaría hiciera quien lea este texto?
—Lo que me gustaría, simplemente, es que, quien lo lea saque sus propias conclusiones. Que cada uno emita su juicio, sea bueno o sea malo.
Si dudan, pídanle a la editorial, ellos tienen copia de los expedientes y de las grabaciones en audio. Ya vez que hoy está de moda descalificar cualquier investigación que no esté acorde de lo que tú crees que debe ser lo correcto.
Queda claro que también en la policía se deben tomar decisiones con base en conocimiento.
Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, que, a nivel internacional, tienen las corporaciones policiacas de investigación más acuciosas y de mayor prestigio, cada vez que hay un cambio de gobierno no cambian a esas instituciones.
El presidente o primer ministro que llega no dice voy a eliminar al FBI… simplemente buscan, si les corresponde por el tiempo, elegir a alguien, si hay necesidad de relevo en el mando, que tenga la experiencia y el conocimiento ¿por qué? porque vienen de antemano cultivando esos cuadros profesionales que desarrollan las tácticas de investigación, operación, de inteligencia, de persecución, de ataque y de defensa.
Las fortalecen, no las cambian como calcetines, cada vez que llegan.
En nuestro país eso es muy común. Primero, en los años setenta y ochenta la Dirección Federal de Seguridad, luego la Policía Federal de Caminos, luego la Policía Federal, luego la AFI, en fin cada capricho y lo único que han hecho es reducir esos cuadros profesionales, aumentar la impunidad y aumentar la corrupción.
En países donde se toma en serio lo que requiere una institución policiaca o corporación, conforme a lo que exige la sociedad, es fortalecerlos y darles el tiempo para investigar y nosotros, los mexicanos, ante tanta impunidad y no es culpa de la sociedad y desconfianza que les tenemos a las instituciones queremos que nos resuelvan los problemas de la noche a la mañana. Lleva tiempo, pero, además, no contamos con los cuadros necesarios y mucho menos profesionales para que eso ocurra.
—¿Qué tan lejos está de eso la Guardia Nacional?
—Está en manos de militares. ¿Has oído que desarrollen labores de inteligencia? Eso lo sigue haciendo el Ejército o la Marina.

