Entrevista a Jaime Bonilla, gobernador de BC.

A dos meses y medio de iniciada su gubernatura en Baja California, Jaime Bonilla Valdez ha abierto dos frentes: el incremento de impuestos al sector empresarial y la decisión de procesar penalmente a su antecesor, Francisco, Kiko, Vega de Lamadrid, por su presunta responsabilidad en el desfalco de al menos 1,700 millones de pesos del erario. / Entrevistado en las instalaciones de El Economista, durante un viaje de trabajo a la CDMX, Bonilla dijo que es necesario reconstruir el tejido social y mejorar los servicios públicos, para lo cual se requiere incrementar los impuestos.

Cuestionó al empresariado de Baja California por ser estridente contra el incremento de algunos impuestos, mientras en la administración anterior —dijo— guardó silencio ante desfalcos cometidos, de los cuales se enteraron desde el momento en que ocurrieron.

Dijo que en la gestión de Vega de Lamadrid varios empresarios “se hicieron de la vista gorda” cuando sabían que el gobierno iba muy mal y que lo estaban desfalcando, como lo establecieron los resultados de la Auditoría Superior de la Federación, que señalaban quebrantos por más de 1,000 millones de pesos.

Bonilla dijo que se ha reunido con algunos de los empresarios, a quienes les expresó que es necesario “enderezar el estado”, lo que significa tener más recursos y eso “significa captar más impuestos”.

En ese sentido, destacó que una de las primeras decisiones de su administración fue un ejercicio de austeridad, a fin de disponer de más recursos para destinarlos a obra pública y servicios, pero ello no es suficiente.

Para lograr los objetivos, además de incrementar la recaudación, prevé mantener su política de austeridad. Para ello comenzó por identificar una gran cantidad de “trabajadores aviadores” y con su salida reducir el gasto, de entrada, en alrededor de 4,500 millones de pesos, respecto del año anterior.

Informó que hallaron en la nómina a personas, parientes del exgobernador Vega de Lamadrid, que viven en Europa, pero que tenían cuatro años cobrando como funcionarios. “Tenía más aviadores que la Fuerza Aérea”, ironizó.

En Baja California, mencionó Bonilla, hay una sociedad que, con razón, exige más y mejores servicios, lo cual obliga al gobierno estatal a actuar de manera más eficiente. “(Los empresarios) se opusieron a los impuestos y les dije: ‘Oye pues si tú quieres por un lado luz, calles limpias y seguras, agua, pues tienes que pagar un poquito más, porque no estás pagando nada, como los casinos (que pagan) 1 por ciento’. Se pusieron renuentes, diciendo que era un abuso, que no se podía cobrar más impuestos”, relató.

Fue en ese contexto que, en su momento, les dijo que “chillaban como puercos atorados”, pero expuso que no les dijo que ellos fueron puercos.

Los empresarios se ofendieron y reaccionaron en la prensa, pero, relató el gobernador, les reviró que, en todo caso, “se pusiera el saco quien le quede”.

“Yo sé que elevar los impuestos no es una acción popular, a nadie le gusta que le suban los impuestos, pero también hay un gran descontento en el estado por la falta de servicios y les digo, nada más hay de dos: fideos y jodeos y los fideos ya se acabaron, no hay dinero. Ahora sólo hay jodeos y los jodeos es que nos tenemos que fajar el cinturón y arreglar esta situación; todos tenemos que entrarle objetivamente a resolver el problema”, manifestó.

Criticó la forma en que operaban los casinos en Baja California, respecto de otras entidades y afirmó que había un trato fiscal privilegiado para algunos empresarios acaudalados.

Como ejemplo, refirió que una empresa de casinos, mientras en la CDMX paga 15% de impuestos y en Nuevo León 28.5%, en Baja California sólo contribuía con 1 por ciento. “Eso demuestra que la política de impuestos bajacaliforniana estaba hecha a la medida de un hombre, muy poderoso”, enfatizó.

Si el exgobernador Vega de Lamadrid hizo cosas malas, tendrá que pagar y, por tanto, ir a la cárcel. “Hay consecuencias por todas las cosas que hizo y va a tener que rendir cuentas. En el gobierno de Baja California no hay vacas sagradas. Yo le auguro una temporadita en la cárcel”, comentó el gobernador Bonilla.

Informó que, hasta la cuenta del 2017, se documentaron desfalcos ocurridos en la anterior administración estatal por 1,700 millones de pesos, que trataron de acreditar utilizando facturas falsas, muchas de ellas expedidas por varios empresarios bajacalifornianos que ahora “están muy nerviosos”.

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