De negro, desesperados y con desconcierto, familiares de la señora Lourdes esperan, junto al cuerpo de su esposo, los documentos finales para lograr la inhumación del hombre de 55 años que, en tan sólo 24 horas, perdió la vida posiblemente por Covid-19.

Afuera de la puerta 15 del recién inaugurado hospital de expansión Autódromo Hermanos Rodríguez, la carroza fúnebre lleva cerca de una hora aguardando la salida de Lourdes con el certificado de defunción y así emprender camino directo al panteón Los Ángeles de Ixtapaluca.

“Son demasiadas muertes”, señala Antonio, quien en esta ocasión se encargó de realizar el servicio funerario. Explica que al interior del Autódromo Hermanos Rodríguez hay por lo menos ocho cuerpos en espera de ser recogidos, todos ellos, dentro de un camión de termo refrigeración y bolsas sépticas.

“Por lo de la pandemia lo que quieren es ya sacar todos los cuerpos, sí da miedo, pero es trabajo”, agrega Antonio, quien asegura que en los últimos días lleva por lo menos 30 servicios fúnebres relacionados con coronavirus.

“Cuando los ingresan (los cuerpos) a la cámara de refrigeración, como van en bolsas sépticas, son obscuras y no se ve, se identifican con la pura etiqueta. Los sacamos de la cámara refrigeradora, los ponemos en el ataúd y el familiar nada más identifica el número”, explica.

Del otro lado, la hermana de Lourdes señala que a su cuñado nunca le hicieron estudios de coronavirus, pese a que ingresó el pasado domingo con fiebre y malestar en los pulmones, además de que no recibieron información sobre su estado de salud hasta el anuncio de su fallecimiento.

Misma situación padecida por Raúl, quien también esperaba se le entregara el cuerpo de su familiar fallecido por un ataque cardiaco justo al ingresar al hospital.

“Él venía con neumonía, entró por su propio pie”, dice Raúl, quien agrega que “todos los cuerpos te los dan embolsados con un cierre (...) ¿quién te asegura que sí es?”, cuestiona con molestia.

Raúl también acusa que para obtener el certificado de defunción fue complicado. “Me mandaron al Ministerio Público y ahí, de forma déspota, me dijeron que a ellos no les correspondía”, añade.

En la puerta seis del hospital temporal también se observa desconcierto ya que decenas de personas esperan información sobre el estado de salud de sus familiares.

El hijo de María Elena, cansado y angustiado, relata que su mamá, con 54 años de edad, lleva un día internada en el recinto tras presentar desde hace una semana síntomas de Covid- 19.

Explica que al inicio de los primeros síntomas, acudieron con un médico el cual los envió a este hospital temporal.

“Ya no pude ver a mi mamá desde ayer (lunes). El proceso ha sido difícil, mi mamá hace una semana estaba bien, de repente empezó a tener síntomas y se agravó de un día para otro”, dijo.

En un inicio, se indicó que las instalaciones del Autódromo serían para atender a pacientes con síntomas leves o moderados.

Sin embargo, hasta este martes eran atendidos e ingresados a revisión cualquier persona que presentara los síntomas de Covid-19.

maritza.perez@eleconomista.mx