A los capitalinos nada los detiene. Ni la pandemia. Ya sea por motivos económicos o de esparcimiento, la movilidad pública en la Ciudad de México se ha visto poco afectada por las nuevas medidas de confinamiento decretadas a mediados de diciembre de 2020 para hacer frente a la nueva marejada pandemia.

Durante el primer confinamiento estricto en la Ciudad de México, entre abril y mayo del 2020, se registró una importante reducción de la movilidad urbana. El tránsito humano se redujo principalmente en zonas comerciales, recreativas, culturales y en centros de trabajo. Pero con la reactivación de actividades económicas y sociales de junio, la movilidad de la población capitalina continuó recuperándose a los niveles prepandemia.

La reinstalación a partir del 19 de diciembre del semáforo rojo, un indicador de las autoridades de salud pública para advertir del grado de riesgo pandémico, tuvo poco impacto en la reducción de movilidad y sólo en los primeros días de enero se observó una reducción en los desplazamientos de los capitalinos.

La Ciudad de México en los años recientes ha sido catalogada por distintos rankings globales como una de las urbes más pobladas, con altos niveles de tránsito automovilístico y con transporte público en sobrecapacidad. La pandemia logró algo histórico durante el primer confinamiento (marzo, abril y mayo): tránsito liberado, poca gente en el metro, centros comerciales, museos y cines cerrados y las calles vacías.

El movimiento de personas en estos lugares logró reducirse hasta 70% durante este periodo, de acuerdo con data procesada de los Informes de Movilidad Local de Google. El único lugar donde se concentró un alto nivel de movilidad fueron las zonas residenciales, lo que sugiere que, al menos en los primeros meses con Covid-19, gran parte de los capitalinos se quedaron en casa.

La data también muestra cómo aún en el color naranja del semáforo epidemiológico, que duró desde junio hasta la primera quincena de diciembre, los primeros momentos de este cambio todavía la población prefería no acudir a sitios públicos.

Lo histórico duró poco. A partir de julio y hasta noviembre el tránsito humano recuperó alrededor de 40 puntos porcentuales, lo que implicó que la movilidad regresara a niveles muy cercanos a la normalidad conocida antes del virus.

Simultáneamente México registra al corte del 22 de enero 1 millón 732,290 casos confirmados de Covid-19 y 147,614 decesos relacionados con cuadros graves de la enfermedad.

La Ciudad de México es uno de los grandes focos de propagación, concentra alrededor del 25% del total de las infecciones confirmadas.

El movimiento de personas en la Ciudad de México no vio tregua sino hasta la primera mitad de enero del 2021. Sólo hasta después de Navidad y Año Nuevo sí se alcanza a observar una caída importante en los niveles de tránsito urbano, aún con el nuevo color rojo del semáforo que ya estaba vigente.

Otra tendencia relevante fue la sustitución de medios de transporte. Mientras en los primeros meses de la pandemia, de marzo a mayo, el tránsito automovilístico permaneció en niveles incluso inferiores al tránsito peatonal, en los meses posteriores el auto volvió a ser el principal medio de transporte de los capitalinos.

Esta situación podría explicarse porque al inicio de la pandemia se implementó el programa del “doble no circula” que limitó de manera importante el tráfico en las vías de la ciudad. Y aunque, el color rojo del semáforo volvió a entrar en vigor desde el 19 de diciembre, este nuevo confinamiento no contempla restricciones a la movilidad de autos.

En el mes de octubre, incluso el tránsito automovilístico llegó a estar cerca del 70% del nivel antes del Covid-19, de acuerdo con cifras de los Informes de Tendencias de Movilidad de Apple.

Para los primeros días de enero la movilidad volvió a reducirse y la Ciudad de México mantiene un nivel cercano a la mitad del tráfico registrado en la pasada normalidad.

Tanto Apple como Google diseñaron herramientas de monitoreo de la movilidad cuando se inició la pandemia, con la idea de ofrecer información actualizada sobre los cambios provocados por las medidas de control de la enfermedad en los hábitos de desplazamiento de los ciudadanos. Ambas herramientas utilizan los datos recabados por sus respectivas aplicaciones de mapas, con la promesa de trabajar con datos anonimizados.

Un índice de congestión vehicular calculado por TomTom, desarrollador de navegadores para automotores y teléfonos móviles a escala global, muestra que la emergencia sanitaria ha sido el único motor de liberación del tráfico vehicular en la Ciudad de México. Pero con impacto reducido.

De acuerdo con la data, la capital se ubicó en niveles calificados como “bajos” de tránsito de autos sólo al inicio de la pandemia, cuando la congestión vehicular se mantuvo en 10% en abril y mayo y en 17% en junio.

En una escala del 10 al 100, antes de la llegada del virus, por ejemplo en febrero del 2020, la urbe presentó una congestión de 56%, lo que implica que las personas que circulan tardan poco más del doble de tiempo en llegar a sus destinos debido a la saturación de autos en las vías.

Estos niveles promedio saltaron de manera desorbitante en días con estacionalidad y en las famosas “horas pico”, cerca de las 8:00 y las 19:00 horas. En el 2019, antes del virus, en la mañana en estos horarios se alcanzaron niveles de congestión de entre 80 y 90 por ciento.

Ahora, con el nuevo confinamiento implementado desde el 21 de diciembre del 2020 la congestión se ha mantenido en un nivel de 35%, un nivel “medio” en el índice.

La pandemia Covid-19 ha logrado reducir los niveles de tráfico de autos, pero este sigue siendo el medio de transporte con mayor nivel de movilidad. Y ante las condiciones sanitarias, también se ha convertido en el más “seguro”. Esto sumado al reciente colapso del sistema de transporte Metro y al bajo uso de transportes limpios como la bicicleta.

En los primeros meses del 2020 los usos totales de la red pública de renta de bicicletas EcoBici de la Ciudad de México cayeron de manera importante, sólo en un mes —de abril a mayo— el uso se contrajo 59 por ciento.

Aunque con la reapertura de parques y espacios públicos para hacer deporte se fue recuperando el uso del servicio, la data recolectada por EcoBici muestra que en toda la pandemia y hasta el corte de enero del 2021 el nivel de ciclistas en la ciudad nunca alcanzó sus niveles prepandémicos.

Con el nuevo confinamiento se proyecta una nueva caída importante de usos de bicicleta, al menos al corte de los primeros 19 días el uso de este servicio se mantiene en un mínimo histórico.

Los niveles de movilidad en la urbe más grande del país muestran que si bien, en un principio la población tuvo una respuesta importante a los llamados para quedarse en casa; conforme pasó el tiempo se fue bajando la guardia incluso en medio de los peores registros pandémicos en fiestas decembrinas. Hasta los primeros días del nuevo año se identificó una nueva ola importante de población que prefiere y puede quedarse en casa.

ana.garcia@eleconomista.mx