A menos de dos meses para el apagón analógico, el Senado de la República se prepara para la transición, por lo que lanzó una licitación pública nacional para que el Canal del Congreso migre de la señal digital a la televisión de alta definición.

La licitación destaca que la Cámara no podrá contratar a ninguna persona física o moral que tenga conflicto de interés con algún servidor público, que haya sido inhabilitada, que en anteriores contratos tuvo sanciones por retraso en la entrega de los bienes o servicios, que haya proporcionado información falsa o que le hayan rescindido un contrato por parte de alguna institución pública.

El fallo para que el Canal del Congreso, que recientemente entró a la televisión abierta, migre a alta definición será el 23 de diciembre de este año y la puesta en operación será a más tardar el 31 de diciembre, día del apagón analógico.

A pesar de que senadores del PAN y algunos del PRD buscan postergar el apagón analógico, el Senado ya lanzó la licitación para adquirir switcher de producción multiformato, generadores de caracteres, monitores de 230 pulgadas Quad Split, deck estacionario compacto multiformato HD/SD, sistema de enlace de microonda portátil para dos señales HD/SD-SDI y un routing switcher de video digital.

La Cámara establece en la licitación que los competidores no podrán modificar sus propuestas y la entrega de las propuestas se efectuará en el acto de recepción y apertura de la documentación legal, administrativa y técnica, así como la recepción de propuestas económicas en tres sobres cerrados .

Agrega que el sobre número uno deberá contener la documentación legal y administrativa, el segundo la propuesta técnica y el tercero la propuesta económica.

Mientras tanto, el presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes de la Cámara, Javier Lozano, continúa con la presión para que esta semana se debata y vote si se posterga o no el apagón analógico y por cuánto tiempo.

Cabe destacar que los panistas buscan un plazo extra de un año y algunos perredistas por seis meses.

tania.rosas@eleconomista.mx