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Política

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Caso Korenfeld no disipa desconfianza en SFP

El CIDAC expone que casos que involucren el uso indebido de un vehículo oficial para asuntos personales son frecuentes y usualmente impunes, debido a que la maquinaria institucional está engrasada para que estas conductas no salgan a la luz.

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Las medidas administrativas por parte de la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la respuesta de partidos políticos y la Presidencia de la República al escándalo en el que se vio envuelto David Korenfeld, quien renunció como titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), más allá de una lucha en contra de la corrupción, tiene toques de expiación de culpas, sugiere el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC).

En un análisis, el CIDAC expone que el uso indebido de un vehículo oficial para asuntos personales y hechos similares son frecuentes y usualmente impunes, debido a que la maquinaria institucional está engrasada para que estas conductas no salgan a la luz en la mayoría de las ocasiones, o tengan nulas o mínimas consecuencias.

En la revisión de los últimos años de la administración del ex mandatario Felipe Calderón, la Auditoría Superior de la Federación encontró que las que las bitácoras de vuelo de los helicópteros de Conagua no estaban registrando los datos necesarios para poder identificar el uso correcto de los mismos, pero no se inició proceso administrativo alguno contra los responsables de dichas omisiones.

El centro de análisis apunta que si bien la Presidencia de la República ofreció una respuesta oficial a los escándalos inmobiliarios de sus allegados con la resucitación de la SFP y una instrucción de que se investiguen, las dudas sobre la transparencia, autonomía y fiabilidad del proceso están latentes.

Es en este contexto que el caso Korenfeld ofrece tanto un reto como una oportunidad para que la SFP dé muestras de que la decisión de revivirla tuvo alguna utilidad. Si bien no se puede hablar necesariamente de una cuestión orquestada o planeada, sí se puede vislumbrar una reacción oportunista ante la situación en la que se encuentra un actor político caído en desgracia a causa de la virulencia de las redes sociales , ello a las puertas de las elecciones del 7 de junio, opina este centro de análisis político.

ana.langner@eleconomista.mx

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