A un mes de iniciadas las campañas para renovar la gubernatura, el Congreso local y las presidencias municipales de Coahuila se observa un proceso electoral intenso, donde difícilmente se pueden aventurar pronósticos.

Lo que sí es posible identificar son las narrativas de campaña y las estrategias implementadas por los candidatos a la gubernatura: el abanderado del PRI, Miguel Ángel Riquelme, le apuesta a la autocrítica, destacar la importancia de su partido en la historia reciente del estado y hacer ver a los coahuilenses los riesgos que implica votar por el PAN poniéndoles como ejemplo los problemas, principalmente de inseguridad que viven Chihuahua y Durango, donde el año pasado ganó Acción Nacional.

En tanto, el abanderado del PAN a la gubernatura, Guillermo Anaya, ha concentrado sus argumentos de campaña en los asuntos internos del estado, poniendo énfasis en los problemas de inseguridad y la corrupción de las administraciones priistas.

Otro actor relevante en el proceso es el exgobernador Humberto Moreira, quien oficialmente fue expulsado del PRI, pero ese mensaje no se asimila en la población que lo sigue identificando como una figura clave del priismo. En esta elección, el exmandatario estatal pone a prueba su popularidad en la búsqueda de un escaño, por la vía plurinominal, en el Congreso del estado, por el Partido Joven, al que ahora pertenece.

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Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky, plantea que lo primero que hay que tener en cuenta es que Coahuila es uno de los cinco estados donde nunca ha perdido el PRI la gubernatura.

Incluso se trata de una entidad donde en las últimas elecciones el PRI ha ganado con márgenes amplios. En el 2011, Rubén Moreira, quien encabezó la alianza PRI-PVEM-NA-PC-PS, obtuvo 60% de los votos. Además, actualmente gobierna 28 de los 38 municipios.

Campos señala que de acuerdo con lo que indican las encuestas, el candidato del PRI a la gubernatura arranca con una ventaja de inicio; sin embargo, llama la atención que, en estos momentos, a escala nacional la marca PRI es mala.

Ese sentimiento nacional antiPRI podría tener un impacto en las votaciones del próximo 4 de junio.

Expone que si bien todas las encuestas conocidas le dan la ventaja al PRI, todas son con márgenes muy pequeños respecto de Guillermo Anaya del PAN, quien ya fue candidato.

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En ese sentido, recuerda que en la elección del 2016 el PAN apostó por poner como candidatos a personajes que antes lo habían intentado y no lo lograron, como el caso de José Rosas Aispuro en Durango, Miguel Ángel Yunes en Veracruz, Martín Orozco de Aguascalientes, y le fue bien.

En el proceso que se vive en Coahuila, si bien influyen elementos que vienen de fuera del estado, como el ambiente antiPRI a escala nacional, todo parece indicar que los factores internos en el estado serán relevantes en la elección.

Particularmente el juego político en las campañas tiene que ver con el asunto del exgobernador Humberto Moreira, que es un asunto que ha escalado no sólo al ámbito nacional, sino al internacional.

Considera que en estos momentos la fortaleza del PRI es su estructura y su voto duro. Las estructuras mueven a priistas; sin embargo, remarca que no es suficiente para ganar la elección, por lo cual tendrá que convencer a más personas para ganar.

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Por otra parte, en Coahuila, el PAN también tiene estructura, aunque no tan fuerte como la del PRI, particularmente en Saltillo y Monclova, donde es gobierno, así como en Torreón, de donde es su candidato a la gubernatura.

Todos esos factores, que hoy son parte de los argumentos de campaña, hacen impredecible, por lo menos hasta hoy, qué es lo que pasará el día de la elección.

En este sentido, Campos menciona que si no cambian mucho las cosas, se espera que haya una elección muy competida entre PAN y PRI.

Sobre el caso del ahora candidato a una diputación plurinominal en el Congreso del estado, postulado por el Partido Joven, Humberto Moreira, el presidente de Mitofsky comentó que hay que tomar en cuenta que no es la misma percepción que se tiene de ese personaje en el centro del país y en Coahuila.

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En esa entidad, el exlíder nacional del PRI tiene una base de apoyo muy grande; le habla a la gente, lo escuchan, le entienden a grado tal que el pleito que sostiene desde hace algunas semanas con el expresidente Felipe Calderón se lo festejan.

Es un personaje popular, particularmente en Saltillo, por lo cual no debería dudarse que puede estar en el Congreso en la próxima legislatura.

Sin embargo, destacó que en el PRI no lo quieren por haberse pasado al Partido Joven que, por cierto, va en alianza con el PRI a la gubernatura.

En ese sentido, remarcó que aun cuando en el PRI hicieron un acto simbólico retirando la fotografía del lugar donde están los retratos de los expresidentes del partido en una pared de sus instalaciones, no ha logrado que en la percepción ciudadana se identifique como un personaje ajeno a esa organización.

Partidos fuera de la competencia rea

En el caso de Morena, el candidato se mantiene en niveles muy bajos de intención del voto. Incluso tanto el partido presidido por Andrés Manu el López Obrador como el propio PRD se mantienen como partidos minoritarios.

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Asimismo, de los candidatos independientes al gobierno del estado, Javier Guerrero García y Luis Horacio Salinas, ninguno ha logrado posicionarse en la competencia real y todo parece indicar que su participación será testimonial. Eso con todo y que Coahuila es vecino de Nuevo León, donde en el 2015 ganó el entonces candidato independiente, Jaime­ Rodríguez Calderón.

mfh