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Cárdenas sabía que Diego había ganado
El encargado de organizar dos simulacros para entrenar a Cárdenas para el debate de 1994, el primero, televisado en México, cuenta cómo el ingeniero y Zedillo se toparon con un tribuno.

La noche del 21 de mayo de 1994, cuando el candidato del PRD a la Presidencia, Cuauhtémoc Cárdenas, regresó al salón contiguo al primer debate presidencial, en el Museo Tecnológico, estaba consciente de que el panista Diego Fernández de Cevallos, quien se había explayado como esgrimista de la retórica, había ganado aquel histórico ejercicio democrático.
Rubén Aguilar, quien junto con Adolfo Aguilar Zínser fue el encargado de preparar entonces candidato presidencial del PRD, cuenta que al michoacano poco le valieron los dos simulacros que se organizaron y la intensa preparación que tuvo para llegar a ese encuentro. No pensamos, de verdad, que iba a haber un trancazo de la dimensión de esa intervención de Diego .
Y es que el llamado Jefe Diego traía consigo dos cualidades que Aguilar Valenzuela ve necesarias para ganar un enfrentamiento de este tipo: sorpresa y contundencia.
En entrevista, Valenzuela detalla que estudiaron algunos debates paradigmáticos como Nixon vs Kennedy; diseñaron una estrategia en la que articularon el discurso en cada uno de los tramos del debate, tanto las propuestas como la forma en que debería reaccionar a los posibles ataques. Propusieron tres o cuatro simulacros de debates pero, debido a la intensa agenda del candidato, así como un poco de resistencia de su parte , sólo se hicieron dos. Uno, en un estudio de televisión y el otro, en una casa particular del Pedregal que se adaptó para que el ingeniero pudiera hacer rounds de sombra.
En ambos se dividieron los papeles. Cárdenas se interpretaba a sí mismo, Aguilar Zínser, a Ernesto Zedillo, y Rubén Aguilar, a Fernández de Cevallos. Los dos simulacros fueron grabados, Cárdenas pudo verse y se evaluó el ejercicio.
Integraron un plan para proteger los flancos de ataque que podrían configurarse en el encuentro, tanto por el priísta como el panista.
Aguilar Valenzuela destacó que Cuauhtémoc no era un tribuno o parlamentario nato, pero fue disciplinado aunque le costaba sujetarse a la estructura del formato y le costaba responder a ciertas preguntas imprevistas que le hacían los sparrings. Destacó que el candidato nunca dudó en asistir al debate.
El equipo pensaba que Zedillo, como sucedió, iba a ser apagado, parco en el debate y que Diego sería el que tendría un mejor desempeño, pero en la valoración nunca se consideró ni calculó el nivel excepcional con el que actuó.
Este nivel con que se desempeñó y su amplia experiencia como parlamentario y abogado litigante le permitieron ganar.
Este personaje, que de alguna manera se revelaba ante nosotros como nuevo (...), estaba ganando el debate .
Cuando Cuauhtémoc regresó al salón le dijeron: Lo hiciste bien, cumpliste con tu papel, hiciste lo que tenías que hacer , pero tanto Adolfo como Rubén expresaron que no había ni qué discutir y que había un claro vencedor.
Enfatizó que, si bien Bernardo Ávalos, quien preparó al Fernández de Cevallos, hizo un buen trabajo, parecía que el modelo del debate estaba preparado para Diego.
EL VOTO NO CAMBIA
Aguilar Valenzuela afirmó que en un debate nunca cambian las percepciones de los electores. Los votantes de uno, otro y otro, aunque lo hayan hecho mal, permanecen como voto duro, aunque podría tener un impacto en el sector de los indecisos.
En ese momento (en 1994), sí paso algo, lo mismo que en el 2006, cuando Andrés Manuel López Obrador no fue y eso le costó perder tres puntos en las encuestas.
En su opinión, el debate de 1994 sí influyó en el electorado, pero en función de lo que ocurrió después en las urnas, donde ganó el que se desempeñó peor en el debate, la duda que se tiene hasta hoy es por qué Diego Fernández de Cevallos, luego de tener una espectacular actuación que le permitió remontar las preferencias electorales, decidió encerrarse por una semanas y no abonar a la bola de nieve que había generado con el debate. Hizo todo para frenarla.
En ese sentido, dijo que en el debate del próximo domingo no se puede prever que ocurra algo excepcional debido a la personalidad de los candidatos que se presentarán, pues ninguno de ellos destaca por ser un tribuno como en su momento era Diego Fernández de Cevallos. Este debate no va a cambiar nada .
OPCIONES PARA VER EL DEBATE
Tras la polémica por la negativa de TV Azteca de transmitir el debate, se han hecho propuestas para ver el encuentro
YouTube será una alternativa para ver el debate. El sitio web se promovió como una herramienta más para que los mexicanos, sin importar su ubicación, conozcan las propuestas de los cuatro aspirantes y cuenten con mayor información para decidir por quién votar el 1 de julio.
El link oficial por el cual podrá seguirse la transmisión en vivo del debate será el canal oficial del Instituto Federal Electoral (IFE): youtube.com/ifetv.
El jefe de gobierno del DF, Marcelo Ebrard, aún no define si colocará pantallas en algunos sitios de la ciudad para que los ciudadanos vean el debate.
El miércoles, Ebrard consideró esta opción para dar garantizar mayor cobertura al encuentro. La transmisión debe ser un acto de respeto a los electores, pues entre más posibilidades existan de observar el diálogo y la discusión, será mejor para el país , mencionó.
Por si las dudas, el Instituto Federal Electoral mantendrá abierta la señal del debate, con el objetivo de que los concesionarios que lo deseen se sumen a la transmisión del encuentro entre presidenciales.
La invitación se mantiene a los interesados que deseen, incluso de última hora, dar difusión al intercambio que sostendrán los cuatro abanderados a la Presidencia.
El debate por la transmisión del debate le ha dado más promoción de la esperada al encuentro entre presidenciables, aseguran analistas en los medios de comunicación.
En radio y televisión pronostican que será el debate más visto en medios alternativos, como Internet, redes sociales y la radio. En redes sociales incluso se propone organizar una reunión entre amigos para ver el encuentro.
lospoliticos@eleconomista.com.mx