Al igual que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), los organismos internacionales convocados para coadyuvar en el esclarecimiento de los ataques contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa hace casi dos años -que resultó en la desaparición de 43 de ellos- concluyeron que el normalista Julio César Mondragón Fontes fue torturado hasta la muerte el día de los hechos.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), convocado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y solicitado tanto por los familiares de las víctimas, como por el Estado mexicano para otorgar asistencia técnica en el caso; reportó en el Informe Ayotzinapa II, que la segunda autopsia al cuerpo de Julio César mostró que el joven de 22 años fue maltratado de una forma brutal hasta que murió.

Su cráneo tenía numerosas fracturas producidas por golpes con objeto contundente, así como tenía numerosas fracturas costales y fracturas vertebrales, mucho más allá de las inicialmente consignadas en la primera autopsia. Hay que señalar la enorme violencia de los golpes propinados a Julio César para que produjeran fracturas vertebrales como las que presenta. El conjunto de fracturas de la cara, cráneo, tórax y columna, además del hematoma pulmonar y el hematoma abdominal que mostraba el cuerpo de Julio César en la primera autopsia, evidencian que se trata de brutales lesiones perimortem y que cuando se produjeron muchas de ellas, Julio César aún estaba con vida , se lee en el capítulo destinado al estudio de esta caso del informe final del GIEI.

En paralelo, el pasado 30 de junio Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) entregó su dictamen sobre exhumación, identificación y causa y circunstancias de muerte de Julio César Mondragón.

En cuanto a causa de muerte la conclusión alcanzada por peritos del EAAF es que la muerte se produjo como consecuencia de traumatismo craneoencefálico por instrumento contundente. Esta causa de muerte es similar a la obtenida también por la PGJ de Guerrero en su primera autopsia. Sin embargo, durante este segundo examen se documentaron un número considerablemente mayor de traumatismos en tejido óseo y en tejido blando y se realizó una descripción más profunda sobre las lesiones y su origen especialmente en cara, cráneo, cuello y tórax , es una de las conclusiones a las que los especialistas llegaron.

Julio César Mondragón sobrevivió a los ataques realizados contra los normalistas en la calle Galeana primero y en Juan N. Álvarez después. Tras la segunda embestida, a las 00:30 horas en dicho lugar, mientras se estaba dando una rueda de prensa para denunciar lo ocurrido, huyó de la zona, por nuevos disparos y persecución.

Al amanecer, su cuerpo apareció sin vida a varias cuadras de esta área; en la llamada zona industrial de Iguala, en el Camino del Andariego, cerca de varias fábricas y de la sede del C-4.

En junio de 2015, el GIEI pidió un peritaje al médico forense Francisco Etxeberria, quien ha participado en el análisis de numerosos casos de violencia de alto impacto. En el caso de Julio César Mondragón, dicho informe señaló numerosas inconsistencias y falta de documentación de lesiones, así como puso de manifiesto que la autopsia inicial no siguió estándares de investigación internacional.

Después de transmitir esta información a la familia, y en diálogo con la misma sobre las alternativas para realizar una investigación más efectiva del caso, el GIEI recomendó realizar una segunda autopsia.

El Grupo participó en la diligencia como observador del trabajo forense, realizando la tarea de facilitar y sintetizar 29 puntos de acuerdo entre los diferentes peritos de la Procuraduría General de la República y los especialistas del EAAF para llevar a cabo la autopsia de forma conjunta, y en apoyo a la familia.

Observaciones del GIEI

  • La toma de una prueba de ADN no fue realizada.
  • La exhumación de Julio César para una autopsia tiene un fuerte impacto en duelo de la familia.
  • La fragmentación del expediente, es decir el hecho de que la PGR no atrajo la investigación de los normalistas asesinados al fuero federal, sino que quedó en el ámbito estatal, ha conllevado a numerosos problemas para la obtención y evaluación de pruebas.

conclusiones ?del EAAF

  • Los análisis genéticos realizados por el EAAF sobre los restos de Julio César confirmaron su identificación.
  • El EAAF concluyó que su muerte se produjo como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico por instrumento contundente.
  • En cuanto a la existencia de tortura, las fracturas en cráneo observadas en el segundo examen fueron severas. En la autopsia inicial se señaló la presencia de dos costillas fracturadas mientras que en el segundo examen se documentaron por lo menos 12.
  • La investigación que llevó a cabo la Procuraduría de Guerrero fue insuficiente; por ello resulta fundamental que la PGR se avoque a la investigación.