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Observatorio Laboral, con preocupación por iniciativa de jornada de 40 horas
Buscan realizar una conferencia de prensa antes de la votación legislativa y piden abrir el diálogo.

Entre las principales inquietudes se encuentra que la propuesta no garantiza plenamente el esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso.
Integrantes del Observatorio Laboral que participaron en la discusión y construcción de la reforma laboral de 2019 manifestaron su preocupación ante la inminente aprobación de la iniciativa para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, al considerar que el proyecto contiene errores de redacción y posibles afectaciones a derechos previamente establecidos.
A través de intercambios y posicionamientos internos, sindicalistas, académicos y especialistas que forman parte del Observatorio coincidieron en que, si bien respaldan el objetivo de mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia esquemas de mayor descanso para los trabajadores, el dictamen que se prevé discutir presenta inconsistencias técnicas y riesgos de interpretación que podrían derivar en retrocesos.
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Entre las principales inquietudes se encuentra que la propuesta no garantiza plenamente el esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso, además de que, en opinión de algunos participantes, podría abrir espacio a ajustes en jornadas y esquemas de horas extras que terminen por afectar el descanso efectivo de los trabajadores.
Los integrantes del colectivo señalaron que la reforma debe ser progresiva y evitar cualquier modificación que implique debilitamiento de derechos ya adquiridos o genere ambigüedades en la relación laboral.
En este contexto, advirtieron que la aceleración del calendario legislativo ha colocado el debate en un punto de tensión donde “la estrategia política parece imponerse sobre el análisis técnico”, dijo Alfonso Bouzas, coordinador en el Observatorio.
Por ello, buscan realizar una conferencia de prensa, antes de la votación legislativa, como un intento, de última hora, por introducir elementos que modifiquen la discusión cuando el margen de maniobra ya es limitado.
A juicio de integrantes del Observatorio, la compresión de los tiempos legislativos reduce la posibilidad de ajustes y deja a sectores críticos y técnicos reaccionando frente a decisiones prácticamente consumadas, lo que aumenta el riesgo de que se apruebe una reforma sin un consenso amplio sobre su implementación.
En ese escenario, subrayaron que la intervención del sindicalismo independiente adquiere un peso relevante, al representar una voz más cercana a las bases trabajadoras frente a posturas históricamente más alineadas de sindicatos tradicionales con el poder político. Consideran que estas organizaciones pueden funcionar como contrapeso frente a presiones empresariales y colocar en el centro del debate los impactos en salud laboral, productividad y bienestar.
Incluso, señalan que si este sector logra articular una postura sólida en los días previos a la votación, podría obligar a los legisladores a revisar las implicaciones de largo plazo y evitar que la reforma termine convertida en un acuerdo político sin mecanismos claros para su aplicación.
Los participantes insistieron en que su postura no busca frenar el avance hacia jornadas más cortas, sino garantizar que la transición se realice sin pérdida de derechos y con certidumbre jurídica para trabajadores y empleadores.
En este contexto, el colectivo prepara acciones para hacer público su posicionamiento y solicitar formalmente que su análisis sea tomado en cuenta en el proceso legislativo, al considerar que la discusión de los próximos días será determinante para el futuro laboral y productivo del país.




