Lectura 4:00 min
Ante pobreza, llaman a analizar la aplicación de un ingreso básico
En la víspera, el Coneval dio a conocer que unos 5 millones de mexicanos se sumaron a las filas de la pobreza laboral derivado de las afectaciones por la pandemia.

Las transferencias monetarias directas a la población en situación de pobreza son indispensables, afirmó José Nabor Cruz Marcelo.
“Los programas federales que realicen transferencias monetarias directas deben seguir operando e incluso extenderse en el contexto de la pandemia (del coronavirus) ya que son sustanciales para el sustento de muchos hogares, particularmente los que se encuentran en los primeros deciles de ingreso”, dijo.
En reunión de trabajo con integrantes de la Comisión de Economía del Senado de la República, el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) explicó que sobre todo que en los hogares de muy bajos ingresos los componentes de otras fuentes de ingreso son relevantes.
A manera de ejemplo comentó que, con base en información de 2018, en el primer decil de la población tanto las remesas como los programas sociales representaron un poco más de 30% del total de sus ingresos.
“Entonces, claramente las transferencias monetarias de los programas sociales de los tres niveles de gobierno, así como las remesas, pudieron funcionar como un complemento para estos hogares de más bajos ingresos”, apuntó.
Apoyos generalizados
Por su parte, John Scott, consejero académico integrante de la Comisión Ejecutiva del Coneval, propuso adoptar instrumentos como la renta básica, acotada a los sectores más vulnerables.
“Creo que hay manera de hacer una renta básica más efectiva, que simplemente una renta básica sencilla universal”, dijo.
Desde su óptica, es muy importante contar con sistemas de protección social, sobre todo para paliar la crisis derivada de la pandemia.
“México tiene un sistema fraccionado, dual, y mucho del crecimiento del gasto social que hemos visto en los últimos años, incluyendo en la administración actual, ha sido para afianzar, aumentar el gasto en pensiones contributivas y no necesariamente para aumentar el gasto que beneficie a la población más pobre, que es la que no tiene acceso a la seguridad social contributiva”, sostuvo.
Si bien ha habido transferencias que se han fortalecido, como el programa de adultos mayores y otros del sector rural, dijo, la población que desafortunadamente sigue desprotegida, con una cobertura bastante reducida en los programas sociales es, justamente, la población más vulnerable.
“Hogares jóvenes en el sector rural no cuentan con protección social contributiva, perdieron algunas de las transferencias, como Prospera, que se redujo, y tienen un reto muy importante en esta crisis. Hay algunos programas que sí los cubren, como Jóvenes Construyendo el Futuro, pero, ciertamente, al lado de la magnitud de la crisis, de los ingresos que han perdido esos hogares, se necesita pensar en ampliar algunos de los programas existentes, los que cuenten con mejor evidencia de impacto efectivo en estas poblaciones críticas y pensar con mucha imaginación y visión y decisión política en nuevos instrumentos para llegar a poblaciones más amplias”, dijo.
Las transferencias se deben acompañar con una reforma integral de los sistemas de protección social, estableció, porque de lo contrario podrían resultar contraproducentes.
“El aumento de las transferencias monetarias, que son un elemento muy importante de protección social y un instrumento que en cualquier país reduce la desigualdad y la pobreza ante crisis como la actual de forma muy rápida y efectiva, finalizó, ha recibido críticas porque claramente no todo se arregla con transferencias, pero México es históricamente un país con muy pocas transferencias monetarias, a pesar de lo que podría pensarse”.