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Sanidad y finanzas

Alberto Aguirre | Signos Vitales
Siempre se dijo que serían siete, los baños públicos inteligentes que habilitaría el gobierno de la Ciudad de México, antes del arranque de la Copa Mundial de la FIFA. Siete, en primera instancia. 26, en total, como legado del torneo norteamericano. Una inversión millonaria, cuya pertinencia ha sido defendido con vehemencia por el equipo de Clara Brugada.
La mandataria morenista atestiguó la inauguración de los dos primeros, ubicados a un lado del acceso al Jardín Flotante, en Tlaxcoaque, que ofrecen servicio gratuito a quienes piden acceso a un vigilante.
¿Siete o trece? La mitad de los 26 estarán en pleno funcionamiento antes de que acabe el primer mes mundialista, precisa Carlos Mackinlay Grohmann, director general de Servicios Metropolitanos, la dependencia que administra la operación de estas novedosas instalaciones sanitarias.
Salvo uno —ubicado en el parque de La Bombilla—, el resto de los baños instalados están entre las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc: dos en Chapultepec, dos en las cercanías del Monumento a la Revolución, dos en el Jardín del Arte y uno más en avenida Balderas.
“Nuca se pensó en instalar baños públicos en el Centro Histórico”, aclara Mackinlay. La declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad, emitida en 1987, dificultaría mucho —a su juicio— este tipo de instalaciones, pero no las prohíbe expresamente, como no ha impedido otras intervenciones en el mobiliario urbano y las calles del perímetro A realizadas por autoridades capitalinas durante la actual administración y anteriores.
Servimet nació en la administración de Manuel Camacho Solís como regente capitalino, hace 35 años. Desde entonces administra cuantiosos activos del Gobierno de la Ciudad de México —predios, parques y CETRAM’s, entre ellos— y ha quedado a cargo de la operación de los 13 muebles urbanos. Mackinlay Grohmann rechaza con vehemencia que los vigilantes de los baños inteligentes del Jardín Flotante hayan cobrado por permitir su uso. “Ni una sola vez. Cobrar en efectivo requiere de un andamiaje muy complicado, lo que no descarta que se pueda hacer en algún momento futuro, para evitar cualquier discriminación hacia personas que no cuentan con medios digitales de pago”.
(El texto “Apuestas Chilangas”, publicado el pasado lunes 22 en este mismo espacio, justamente señalaba los problemas que los visitantes foráneos han padecido para usar sus tarjetas de crédito al momento de acceder a servicios públicos como el STC Metro, el Metrobús… y los baños públicos inteligentes).
Los siete primeros baños instalados —insiste el funcionario capitalino, quien ya ha sido secretario de Turismo y director del Fondo Mixto de Promoción Turística— cobran a través de la tarjeta de Movilidad Integrada. “Se espera que cobren a través de tarjetas bancarias —de crédito y débito— en el transcurso de la semana”.
Concretar esta promesa no solo depende de la buena voluntad de las autoridades capitalinas, sino de los operadores de los servicios bancarios, sus socios tecnológicos y —principalmente— de los dispositivos digitales de cobro.
La tarifa por el uso de los baños inteligentes es de siete pesos y fue determinada a través de un estudio de mercado realizado físicamente en las 16 Alcaldías de la Ciudad de México y de manera virtual, en cerca de 50 ciudades alrededor del mundo.
“Un criterio muy importante fue no afectar a las personas de bajos recursos de la Ciudad de México”, remarcó Mackinlay Grohmann. Los recursos llegarán a las cuentas de Servimet, exclusivamente.
Siete de las instalaciones fueron adquiridas por la Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, a través del Fideicomiso de la Zona Rosa F–1428 y el resto, con recursos del Fondo Mixto de Promoción Turística de la Ciudad de México.
Sobre el fabricante y la inversión de cada una de esas instalaciones, no hubo información.


