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El reloj nos deja laberintos

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Uno es verdaderamente libre cuando deja de sentir vergüenza de sí mismo. Friedrich Nietzsche
Escuchamos y leemos que solo en materia de seguridad hay objetivos prioritarios, esos que acompañan seguramente el diseño de políticas públicas, que han cambiado de manera brusca y contundente, por cierto, el aterrizar los resultados de forma inmediata, ante la ola de suspicacias en la relación con los Estados Unidos, por decirlo de algún modo sutil.
Detenidos y más detenidos, en un sistema de justicia que se cuestiona, porque no hay sentencias visibles ni inmediatas, el cumulo de un rezago importante, es la constante a pesar de las notables modificaciones que ha ido dándose en este rubro, que sigue siendo una asignatura pendiente.
Las y los legisladores conforman la agenda de iniciativas de ley, conforme a los intereses de cada uno de sus partidos políticos, no hay abanderamientos individuales, pero también en esos espacios más de intenciones que de soluciones desde la raíz de los problemas, observamos un distanciamiento entre los daños colaterales; las familias de los implicados, y los acotamientos para dar respuestas más puntuales.
En una economía con dependencia en las remesas, pareciera que no tenemos claro los mexicanos hacia donde dirigir las baterías, cuando la educación es también un objetivo declarado como prioritario, con la muestra de los números sobresalientes, en la construcción de escuelas públicas en todos los niveles del conocimiento, la niñez y juventud de este país a las aulas para que, mediante la formación de generaciones preparadas, se baje considerablemente la violencia.
Se habla de las causas, las necesidades de los que menos tienen, y es ahí donde llegan las políticas públicas de atención, ese realismo mágico que va más allá de las declaraciones, informes y prospectivas en el diseño de metas mediáticas, para contener la ola de negativos, porque México tiene el valor y la inteligencia en su pueblo, para saber hacia dónde, con quienes y cuando hacerlo.
No debiera existir más continuismo en la maldad de las decisiones que nos han costado de todo, no solo transitar con un asalto en la banqueta, automóviles sorprendidos por monta choques, en el hogar y hasta en los centros comerciales, no vivimos en esa paz social que se extraña, pero no se procura desde el origen.
Términos y circunstancias abaten la poca esperanza que se construye desde una sociedad en movimiento, con más dudas que certezas, sí con programas sociales de atención hasta de víctimas de los delitos de alto impacto.
Queda ese ambiente de inseguridad, de duelo eterno, de búsqueda de desaparecidos, en esas suertes de no escuchar de frente las desgarradoras historias, porque es ahí, en el núcleo familiar donde con el ejemplo debe iniciar la educación voluntariosa, para que el país avance con pasos más firmes.
También deben salir mejores cuentas, en las actuaciones de los órganos fiscalizadores, la Unidad de Inteligencia Financiera, que tiene que realizar un trabajo quirúrgico, no esperar a los señalamientos del vecino incomodo, y desde el gobierno federal, no dejar pasar excesos de ningún tipo, de personajes que vienen arrastrando un pasado en las dudas en la actuación de los encargos públicos.
Tareas por cumplir, informes de cara a gobiernos estatales con protagonismo en la opacidad y lejos de la transparencia, estados en el sur sureste que antes eran un remanso de paz como Campeche, padecen de la poca pericia y nulo conocimiento de los problemas y menos entienden y atienden a la población.
ENTRE LÍNEAS
Alerta que debe tomarse en cuenta, en el uso de la inteligencia artificial, su regulación en México es urgente, debe ser parte importante de la agenda legislativa federal en el actual periodo ordinario de sesiones, en lugar de estarse repartiendo culpas y candidaturas esa oposición insultante que también cobra de los impuestos de quienes trabajamos más que ellos.

