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Reforma con dedicatoria

Opinión
Se ha aprobado en la Cámara de Diputados y el día de ayer en la Cámara de Senadores, una iniciativa para reformar la Constitución, en materia de nacionalidad única para el ejercicio de la titularidad de los poderes ejecutivos federal y locales, con lo cual se pretende que los mexicanos que tengan otra nacionalidad ya no podrán aspirar a ser presidente de la República, gobernadores o jefes de gobierno de la ciudad de México, si previamente no renuncian a su otra nacionalidad.
La reforma contradice lo dispuesto en nuestra Carta Magna en su artículo 1, que reconoce los derechos humanos previstos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte, y ordena interpretar las normas favoreciendo en todo tiempo la protección más amplia a los derechos de las personas.
Se establece el requisito de nacionalidad única exclusivamente para tres cargos, no explica porqué sólo a ellos y se le permite otra nacionalidad a quienes toman decisiones de gran trascendencia como lo hacen los legisladores federales, quienes aprueban contribuciones, presupuestos, aprueban la cuenta pública y regulan la seguridad nacional. Sólo basta con revisar las facultades del Congreso mexicano para descubrir que los legisladores ejercen facultades de control, de fiscalización, ratificación de nombramientos y revisión de actos de otros poderes; legislan sobre hidrocarburos, minería, energía eléctrica y nuclear, declaran la guerra, regulan la inversión extranjera; aprueban tratados internacionales, autorizan salida de tropas nacionales fuera del país y el paso de tropas extranjeras por el territorio nacional, entre otras cosas.
La premura por aprobar la propuesta presidencial, llevó a ignorar el procedimiento legislativo más elemental, por lo que no hubo foros para consultar a los mexicanos que viven en el extranjero, No hubo análisis suficiente sobre las posibles consecuencias constitucionales o convencionales al momento de su entrada en vigor.
Se ignoró a todos los mexicanos que aún contando con otra nacionalidad, mantienen vínculos familiares, de negocios, económicos, culturales o políticos de manera permanente en nuestro país.
¿A quiénes le afecta esta reforma? No se tiene una cifra exacta de cuántos tienen otra nacionalidad, pero se calcula que entre 12 a 13 millones de mexicanos nacidos en México, viven en el extranjero. Si tomamos en cuenta a mexicanos que viven en Estados Unidos, hijos y nietos de mexicanos nacidos allá, la cifra sube a 40 millones, aproximadamente.
Poseer otra nacionalidad no garantiza menos o más lealtad a México; una persona con nacionalidad exclusivamente mexicana puede mantener intereses en el extranjero y una persona con doble nacionalidad puede acreditar una conducta o desempeño completo de servicio y compromiso con nuestro país.
Cada país regula el vínculo jurídico de la nacionalidad, por lo que México no puede extinguir una nacionalidad obtenida conforme al derecho de otro país. Para renunciar o perder esa nacionalidad, se estará a los requisitos, procedimientos y plazos establecidos en la legislación de ese país de que se trate.
Esperábamos que al discutirse en la cámara revisora los senadores con doble nacionalidad se excusaran de participar, como lo ordena su reglamento interno, eso no ocurrió.
Cerrar fronteras y temer que todos aquellos que tienen doble nacionalidad al llegar a la presidencia de la República pueden atentar contra la nación es una actitud chauvinista, patriotera, contraria a lo que está ocurriendo en el mundo.
No es la doble nacionalidad la que puede atentar contra los intereses mexicanos, es la actitud tolerante con la delincuencia organizada, la complicidad con organizaciones criminales la que más daño está causando a México.

