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Los mercados de cara a los reportes corporativos del tercer trimestre

Las recientes decisiones de política monetaria de la Fed y del Banxico han reducido el diferencial de tasas entre ambas economías, provocando variabilidad en el tipo de cambio y una depreciación acelerada del peso en las últimas sesiones

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OpiniónEl Economista

Muchos eventos han sacudido el entorno macroeconómico actual. Los precios de las materias primas, particularmente en el sector energético, reflejan un importante avance en lo que va del año. En concreto, las principales mezclas de petróleo se ubican aproximadamente un 60% por encima de sus niveles al cierre del año pasado, lo que ha elevado las expectativas de inflación a nivel global.

Un dato ilustrativo es que, en Estados Unidos, los precios al consumidor del diésel se ubican en 6.3 dólares por galón, frente a los 3.7 dólares registrados antes del inicio del conflicto en Medio Oriente.

Diversas industrias están resintiendo estos incrementos: las ventas de vehículos nuevos de combustión interna en ese país se están desacelerando, lo que refleja una clara preferencia de los consumidores por modelos híbridos o eléctricos ante los altos costos de los combustibles.

De cara a la temporada de reportes del tercer trimestre del año, es muy probable que observemos presiones en los márgenes de utilidad de empresas de transporte y logística, así como impactos indirectos en sectores como el de consumo masivo.

Uno de los sectores más castigados en los mercados internacionales ha sido el de las aerolíneas; en el mercado local, por ejemplo, Volaris acumula un retroceso de casi el 40% respecto de su nivel máximo del año (18.32 pesos por acción).

En la medida en que se resuelva el conflicto en Medio Oriente, se normalice el transporte de crudo por el Estrecho de Ormuz y se restablezca la producción en la infraestructura previamente dañada, podremos observar una mayor estabilidad en las cotizaciones del petróleo y de las materias primas industriales en general.

De forma paralela, observamos un alza en las tasas de interés de los instrumentos gubernamentales de las principales economías. El rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años pasó de 3.93% a finales de febrero a 5.22% al cierre del 8 de octubre; es decir, un nivel no visto en décadas.

Este incremento, que ha presionado al alza los rendimientos de la deuda soberana en otros países, incluido México, responde a diversos factores.

En primer lugar, un mayor endeudamiento público que no ha ido acompañado de ingresos fiscales o crecimiento económico en la misma proporción; en segundo lugar, la perspectiva de una inflación más elevada a mediano y largo plazo; y, finalmente, las crecientes necesidades de financiamiento para la inversión en el sector tecnológico, especialmente en inteligencia artificial, que deberán cubrirse en buena medida a través de los mercados de renta fija.

Tan solo cinco emisoras tecnológicas en el segmento de los llamados "hiperescaladores" han proyectado una inversión superior a los 1.3 billones de dólares hacia 2027, cifra más de 60% superior a lo previsto para todo 2026.

La gran interrogante ante estas inversiones históricas es cuál será la rentabilidad real que obtendrán los inversionistas.

Por su parte, las valuaciones de los principales índices accionarios, como el S&P 500 y el Nasdaq, se mantienen firmes ante la expectativa de reportes trimestrales con crecimientos de utilidades cercanos al 30% interanual.

Ambos índices acumulan un rendimiento promedio del 15% en lo que va del año, ubicándose muy cerca de máximos históricos a pesar del complejo entorno macroeconómico.

Nuestro mercado accionario cuenta otra historia: el principal índice de referencia doméstico (S&P/BMV IPC) se ubica prácticamente en los mismos niveles registrados al cierre del año previo (64,500 puntos), con lo que ha perdido lo ganado a inicios de año, cuando se encontraba entre los mercados con mejor desempeño internacional (medido en dólares y apoyado por la apreciación del peso).

Estimamos que nuestro mercado ofrece una atractiva oportunidad de entrada en diversas emisoras que han mostrado descuentos importantes por factores externos y no por un deterioro tangible en sus fundamentales de corto y mediano plazo.

Las recientes decisiones de política monetaria de la Reserva Federal y del Banco de México han reducido el diferencial de tasas entre ambas economías, provocando variabilidad en el tipo de cambio y una depreciación acelerada de la divisa nacional en las últimas sesiones.

A esto se suma la fortaleza generalizada del dólar a nivel global debido al reajuste de expectativas del mercado sobre las tasas de interés.

Ante las valuaciones actuales en los mercados nacionales e internacionales, se mantienen atractivas ventanas de oportunidad en diversos sectores con un interesante potencial de apreciación y una sólida generación de dividendos.

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