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Justicia energética

Alberto Aguirre | Signos Vitales
Hace seis semanas, el Sistema Eléctrico Nacional fue requerido de 54,530 megawatts para abastecer a los hogares y las industrias en todo el país. Nunca antes, se había requerido tanta electricidad al mismo tiempo. En el bienio 2025-2026 entraron en operación seis nuevas centrales de ciclo combinado, que incorporaron 3,203 megawatts de nueva capacidad de generación, lo que permite satisfacer la demanda y mantener una reserva estratégica.
La estrategia implementada por la Comisión Federal de Electricidad para el periodo 2025-2030 contempla la activación de otras tres centrales de ciclo combinado. Las nueve plantas aportarán 9,300 megawatts de nueva capacidad, equivalentes al consumo aproximado de 29 millones de hogares.
Esta capacidad instalada se verá complementada con la generación de proyectos de energías renovables. La transición energética, a marchas forzados. Hacia 2030 se contempla la incorporación de 58 proyectos de generación renovable, con más de 10,400 megawatts de capacidad, entre centrales de la CFE y proyectos bajo el esquema de desarrollo mixto.
La primera oleada de esta modalidad está compuesta por 38 proyectos solares y eólicos adjudicados que actualmente se desarrollan en Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Durango, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas, que suman hasta 8,0 25 megawatts. Lo relevante es que esta nueva capacidad se está incorporando de manera planeada, de acuerdo con las necesidades del sistema y con la infraestructura disponible para llevar esa energía a donde se necesita.
Aparte, el proyecto de la megaplanta fotovoltaica de Puerto Peñasco, Sonora. Sus dos etapas ya están en operación, y las subsecuentes subsecuencias —III y IV— estarán listas en 2027 y 2028, respectivamente, para generaron 1,000 megawatts de capacidad solar concentrados en un solo complejo, uno de los cinco más grandes del mundo en su tipo. Además, este proyecto incluye obras de transmisión que permitirán fortalecer el sistema eléctrico de Baja California y su integración con el resto del país.
En paralelo, la infraestructura hidroeléctrica se ha modernizado, para extender su vida útil. En el bienio 2025-2026 fueron ejecutados ocho proyectos de rehabilitación en Guerrero, Michoacán, Hidalgo, Veracruz y Puebla, que ahora producen 53 megawatts. Adicionalmente fueron reconvertidas las centrales de Chicoasén II, en Chiapas, así como los proyectos de equipamiento de las presas Santa María, Picachos y Amata, en Sinaloa.
En electrificación hay un cambio de escala muy claro. Entre 2006 y 2012 se realizaron 12,630 obras; entre 2012 y 2018, 14, 505; y durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador fueron 21,645. La actual administración suma más de 21,000 en apenas dos años —en beneficio de más de 600,000 personas— y hacia 2030 se proyectan 45,182 obras.
Estas, empero, revisten un alto grado de dificultad, pues serán ejecutadas en las comunidades más pequeñas, dispersas y alejadas del país. La meta es llevar la cobertura eléctrica nacional de 99.64 a 99.99 % y prácticamente cerrar la brecha de acceso. Ahí es donde cobra sentido hablar de justicia energética: que el acceso a la electricidad no dependa de dónde vive una persona.
Efectos secundarios
¿CLASE MUNDIAL? Vaya polémica generó la presentación del proyecto del nuevo estadio de fútbol que Grupo PRODI pretende construir en tierras tapatías. Y es que el complejo deportivo comprometería la reserva territorial de la Universidad de Guadalajara. La promesa de los inversionistas es que la mega obra no requerirá recursos públicos, pero no se conocen los detalles del convenio, por 99 años.

