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Opinión

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Impuesto extraordinario de guerra

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

No podemos dejar que, las percepciones limitadas de los demás terminen definiéndonos. Virginia Satir

La mediocridad le hace al supuesto poderoso tomar decisiones que lejos de ser producto de la reflexión, el análisis y la buena práctica con escrúpulos, apartarse de esa abrumadora realidad, en un país donde el debate se centra en los negativos, lo cotidiano del abuso porque como autoridad se sienten inmunes.

El dolor verdadero está en las calamidades del día a día, en metas quizá muy cortas en el pensamiento mágico, de algunos convencidos de que nada sucede sin su consentimiento, pero siempre hay otros que hacen valor el respeto, midiendo tiempos y circunstancias, pero sobre todo acusando de recibido mensajes cifrados.

Así los Estados Unidos con inteligencia militar de Israel, se han atrevido a continuar con una guerra sin un final en los pronósticos a mediano plazo, las bajas de uno y otro bando son ya significativas, por ello la tregua propuesta por Trump, un incendiario del mundo, una terrible pesadilla para las democracias y también para las dictaduras.

Cada uno debe resolver la parte que le corresponde, suele suceder desde el inicio de la humanidad, la colaboración, pero sobre todo la unión hace la fuerza, esa que está destruyendo Persia, hoy Irán; por los abusos y los excesos del supuesto poderoso, acostumbrado a arrebatarle a los países ricos petróleo y minerales preciosos.

Pero lejos de las cifras y los caídos en una guerra desigual, entre religión y ambición imperialista, están los daños colaterales, esos que no podemos dejar de ver, analizar y menos ignorar en México, a pesar de respetar a los países de las decisiones que toman y que dañan estructuras, perspectivas y proyectos de muchos países. 

Nuestra economía es endeble, efectivamente un resfriado se convierte en pulmonía aseguraba Agustín Cartsens, de esas mentes brillantes que desaprovechamos en su ámbito de competencia, y lejos de la consulta con expertos, subsidios, regalar dinero no es la solución a la pobreza, menos a la falta de sentido en la vida de millones de mexicanos.

No sabemos en alguna parte de la vida hacia donde vamos, pero hoy la guerra del golfo nos alcanzó sin previsiones ni municiones, sin reservas y con un alto grado de volatilidad en los mercados financieros para una terrible recesión, porque ya la inflación galopa, los precios de los productos de consumo diario se han elevado considerablemente.

El circo del futbol no resuelve los problemas, al contrario; nos da atole con el dedo parta un cáncer enquistado, que se ha anidado en los cuerpos enfermos de la política ficción, aquella que considera contar con más partidos políticos, para la ordeña de presupuestos a modo, seguir lucrando con un voto inclinado a la maldad y la contraprestación de insumos básicos.

Por ello seguimos considerando que tenemos la educación suficiente, generaciones que han crecido y desarrollado proyectos sustantivos en el esfuerzo, no en esa maldita mediocridad de sentirse superior porque se tiene el poder del superior jerárquico, eso y nada es lo mismo a la hora de la rendición de cuentas con justicia imparcial, no tendenciosa.

ENTRE LÍNEAS

Recordamos lecturas de juventud, donde los verdaderos socialdemócratas, aspiran a utilizar la relativa libertad en sus países para manifestarse, hacer alianzas y estrechar vínculos para ese desarme ante la guerra, como los ocho millones de norteamericanos que han salido a las calles en contra de la política de Trump.

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