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Gris panorama en educación

Opinión
Uno de los temas que deberíamos ver con mayor seriedad y atención es el de la educación. Desafortunadamente no es así.
El pasado fin de semana fuimos testigos de un evento que rebasa el sentido común y que revela nuestras carencias. Un servidor público, en la SEP, con nivel de director general en el organigrama burocrático, fue despedido de su cargo pero se negó a abandonar su oficina. Influenciado por la ola de videos que se vuelven virales, extendió los brazos solicitando a los policías lo esposaran y sacaran del edificio público donde se encontraba por el delito de “elaborar libros de texto gratuitos”, dijo.
El citado burócrata, era el responsable de la Dirección General de Materiales Educativos, que efectivamente fue el área responsable de elaborar los libros de texto gratuitos para la denominada Nueva Escuela Mexicana, libros que en su momento fueron criticados por el enfoque ideológico que contenían y un adoctrinamiento a favor del gobierno, sin mencionar los errores ortográficos, fechas históricas mal presentadas o imprecisas, es decir, nulo rigor pedagógico en su elaboración.
Estallado el escándalo, empezamos a ver las contradicciones y la repartición de culpas, a tal grado de que el titular de la SEP, señaló que se había tratado de reubicar a dicho funcionario a otra área de la misma Secretaría y se negó a aceptar, luego declaró que incluso se le había ofrecido una embajada; todo lo anterior dicho sin asomo de pudor, como si el servicio exterior mexicano fuera la alfombra donde se manda a los indeseables, ineptos o incapaces, olvidando que en una embajada se representa al país, y es la diplomacia la forma de trabajo cotidiana.
Toda esa comedia evidenció lo que como sociedad no queremos ver ni atender: la trascendencia de la educación.
Un motor de movilidad social siempre lo será la educación. Sin un sólido nivel educativo las personas tendrán menos posibilidades de ascender socio económicamente y romper ciclos de pobreza. En sentido inverso, un país con mejor educación tiende a ser más productivo, a innovar más y tener mayores tasas de crecimiento económico.
El panorama educativo para México se ve complejo, de muchos retos, pero hasta el momento no vemos ninguna intención de ocuparse de ello. Ignoramos el tema educativo, por eso nos es indiferente que, en 2025, había en el país más de 36 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años, casi una cuarta parte de la población total, según datos del INEGI. Muchos de ellos, ya están en la esfera del rezago educativo que es el caso de las personas que no han terminado la educación que deberían según su edad, o que dejaron de estudiar sin completar niveles educativos obligatorios.
La reforma educativa de 2013, centrada en evaluación docente y profesionalización del magisterio, aún no alcanzaba a consolidarse cuando fue eliminada en 2019 y se creó el modelo de la Nueva Escuela Mexicana con enfoque en equidad, derechos humanos e inclusión educativa. A siete años de ello, según algunos expertos, aún no se observa un impacto profundo en indicadores de calidad.
En nuestro país, hubo tres momentos importantes en que se atendió seriamente la materia educativa. Primero, la etapa encabezada por José Vasconcelos, el primer Secretario de Educación Pública, tras su creación en 1921, quien como secretario impulsó la alfabetización masiva, fundó miles de bibliotecas públicas, concibió la educación como herramienta de unidad nacional.
Jaime Torres Bodet, dos veces titular de la SEP, fortaleció la formación docente, consolidó la expansión masiva de la educación primaria y fundó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos.
Jesús Reyes Heroles modernizó la estructura de la SEP, promovió la descentralización, buscó fortalecer el pensamiento crítico y humanista.
Los tres secretarios, en su momento, vieron a la educación como un proyecto de Estado; tuvieron visión de largo plazo, dejaron resultados medibles. Mientras, la Nueva Escuela Mexicana debilitó la evaluación objetiva del sistema educativo, da poco énfasis en resultados de aprendizaje medibles, falta de continuidad y evaluación independiente.
Vivimos buscando con urgencia resultados a la inseguridad pública, a la atención a la salud, sobre ambos temas sólo recibimos ocurrencias y demagogia y en eso olvidamos lo más importante que es la educación; porque la educación es un tema a largo plazo, de lo que hagamos hoy será nuestra realidad en los próximos 5, 10 ó 20 años. No lo olvidemos.
