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Opinión

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Economía, la arquitectura invisible

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Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Mariano Espinosa Rafful

Todo fluye, nada permanece. Heráclito de Éfeso

Falta mucho para cumplir con las necesidades de la población, pareciera que no estamos preparados para desarrollar nuevos mecanismos para implementar empleos, que es el sostén de la economía, con todo y las nuevas carreras tecnológicas, la matricula se cae en los años recientes por muchos factores.

La educación dual es quizá la alternativa para ocupar una mano de obra calificada, en las industrias que son la fortaleza de México, aunque en algunos estados del país, en las universidades públicas la actualización llegó tardíamente.

No hay circulante y continuamos con la dependencia del petrolero y esos vaivenes en los precios y la caída estrepitosa de la producción, porque dejó de haber exploración, no hay investigación para nuevos yacimientos y la reforma energética fue sepultada, sin opciones de salidas de emergencia ante el disparate de ese congreso que la aprobó en 2015.

Estamos ante actos de verdadero heroísmo en los hogares mexicanos, el desempleo galopa, los salarios no son lo que parecen, y las oportunidades para los egresados de las universidades públicas y privadas escasean, la competencia y sobre todo las recomendaciones, siguen siendo parte del poder político, con los excesos por todos conocidos.

Por supuesto que hace falta, es urgente otra reforma fiscal, no para la captación de mayores impuestos y multas y recargos a una base de datos cautiva, sino una nueva arquitectura económica, que nos permita crecer más allá de las conservadoras estimaciones de la secretaria de hacienda y crédito público, este último que dejó de haber hace muchos años, sin influencias para acceder a ello.

Vulnerados en el carácter de la protesta, intimidados por la crítica, deambulamos de esquina a esquina, en el pensamiento de estirar para completar el gasto, con los precios de lo básico más allá de las nubes, y los otros excesos sin castigos a la vista, la corrupción que golpea las inteligencias.

Y así llegamos al penúltimo mes del presente año, apresurados en las horas que transcurren más aprisa, porque la pandemia nos impactó, además de dejarnos secuelas como el concurrente estrés, que nos aparta por momentos de la realidad.

Mientras los otros, porque siempre hay otros, que ni se inmutan, navegan sin puertos de abrigo, “pitazos” para resguardarse o escapar de la justicia, o acampar sin localización posible, con los millones a cuestas, porque pareciera que el manto protector les pertenece, inmunes en el pecado de sustraer recursos públicos, sin propuestas para ese México que estamos esperando hace tres décadas y no llega.

Fueron muchas horas de escuchar a los empresarios en Carmen, Campeche; preocupados y ocupados en lo que es el presente adverso, una economía endeble, sin pagos ni contratos de Pemex, sin proyectos a corto plazo, hasta con la ganadería entre dejarla o seguir poniendo del guardadito que se acaba.

El desempleo debe preocuparnos, pero más aún las nuevas generaciones donde se emplearán, sin alternativa hoy porque el gobierno cada vez adelgaza más sus nóminas, congelando puestos de jubilados, sin más opción que prepararse mejor para salir del país, no hay de otra.

Los economistas deben comprometerse a plantearnos nuevos escenarios fiscales, condonación de pagos por la falta de pagos, disminución de las cargas impositivas, porque están ahorcando al mediano empresario, porque del promotor de la innovación y el primer empleo mejor no hablamos. 

ENTRE LÍNEAS

Martes negro seguramente para Trump en las intermedias en los Estados Unidos, donde perderá la mayoría en el Congreso y estados republicanos en disputa; esta vez los demócratas sin hacer campaña, ganarán como señalan las tendencias y las encuestas. Aquí lo peor esta por venir en los temas migratorios para nuestros connacionales en tierra norteamericana.

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