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Opinión

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El disco compacto quiere hacer un regreso

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Las ventas de discos compactos repuntaron durante el primer semestre de 2026. Foto: AFPGetty Images via AFP

Antonio Becerril Romo

Muévanse, discos de vinilo. Hay un nuevo modelo en el aparador que quiere retomar los reflectores. Un par de décadas después de que los tiramos a la basura, los discos de compacto quieren volver a hacer su regreso triunfal.

Las ventas de discos compactos crecieron 58.6% en la primera mitad del 2026, de acuerdo con el corte de caja presentado por la Recording Industry Association of America (RIAA).

La venta de discos compactos subió de 12 millones a 17.5 millones de unidades. Esto significó un crecimiento de 45.7%, en comparación con el 2025. Las ventas por discos compactos representaron 171.1 millones de dólares en ingresos para la industria.

El alza de las ventas de los discos compactos es un fenómeno que lleva dándose desde hace algunos años, junto con el renacimiento del vinilo y otros formatos físicos. Este fenómeno nace como una respuesta a la ansiedad tecnológica que estamos experimentando, impulsada principalmente por el ascenso de la música generada por la inteligencia artificial y el control del contenido por parte de las plataformas de streaming.

En el siglo pasado, la simplificación de los formatos prometía una modernidad tecnológica y la posibilidad de tener más música. Así cambiamos de consumir sencillos a escuchar discos enteros. Mientras que el disco de 78 revoluciones sólo almacenaba entre 3 y 5 minutos, el vinilo de 33 ⅓ podía guardar 20 minutos por cada lado. El CD era capaz de almacenar hasta 80 minutos. El iPod prometía guardar miles de canciones en el bolsillo y en 2026 tenemos millones de canciones disponibles a un clic de distancia.

El formato físico, como los vinilos, el libro de papel, las películas en video o los videojuegos físicos, nos hace sentir análogos y en control de nuestros productos audiovisuales. Están ahí disponibles siempre a un paso de distancia, a medida que nos obligan a vivir permanentemente pegados a una suscripción digital para acceder a todo nuestro entretenimiento.

El CD es para los fetichistas del objeto. Es para los románticos que quieren revivir la nostalgia de un pasado más reconfortante, cuando el enemigo a enfrentar era el disco rallado, el casete despanzurrado, y no el proveedor de internet por habernos aislado de nuestra sagrada colección almacenada en una nube cada que se cae la conexión.

El regreso del disco compacto quiere hacer un regreso para los nostálgicos que quieren revivir el pasado y pasear con su discman por las calles con sus discos de los noventa.

Mientras tanto, tengo que encontrar un reproductor de discos que funcione y quiera leer mis discos rallados y quizá obsoletos.

antonio.becerril@eleconomista.mx

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Antonio Becerril Romo

Coordinador de Operaciones Online. Periodista. Desde el 2019 escribe la columna semanal sobre música “Mixtape” en El Economista. Ha sido reportero de tecnología y negocios, startups, cultura pop, y coeditor del suplemento de The Washington Post y RIPE.

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