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Opinión

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Sin diplomacia

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Ezra Shabot | Línea directa

Ezra Shabot Askenazi

La diplomacia es el arte de enviar mensajes a un destinatario al cual se considera un interlocutor legítimo, pero con quien es imposible tratar los asuntos comunes de forma tal que se convierta en una conversación abierta y pública. Esta actividad es una modalidad más del ejercicio del poder que saca de la ecuación el factor fuerza como instrumento para resolver diferencias.

La segunda presidencia de Trump decidió hacer a un lado la diplomacia para transmitir señales de política internacional, y la convirtió en un sistema de amenazas permanentes que se presentan previo a una negociación o al uso explícito de las armas como el único medio para imponer su voluntad. Así lo hizo el presidente norteamericano ante Maduro, Ali Jamenei, e incluso frente al líder chino Xi Xing Ping, ante el cual tuvo que contenerse por el poder que Beijing posee en todos los espacios donde compite con Washington.

Está misma receta está siendo aplicada al régimen cubano, y también a un gobierno mexicano que se rehusó a alinearse a la estrategia de uso de la fuerza de su vecino del norte. Si bien es cierto que Claudia Sheinbaum no cayó en las provocaciones iniciales de Trump, también lo es el hecho de que fue incapaz de desactivar las bombas internas que abrían el camino para que los estadounidenses intervinieran directamente en México.

Se trata de un retorno a la política del “Gran Garrote”, donde la diplomacia es sustituida por la imposición de decisiones sin considerar al otro como un actor confiable. Por eso el evento del narcolaboratorio en Chihuahua, o las denuncias y solicitudes de extradición para Rocha Moya y sus empleados al servicio de criminales. El diálogo y la colaboración conjunta han desaparecido para ser sustituidos por las advertencias directas que implican en la práctica la obligación de obedecer al poderoso, o asumir el costo económico,político y militar ocasionado por un nacionalismo soberanista incapaz de diferenciar entre ciudadanía y delincuencia.

Ya no hay mensajes encubiertos ni amenazas veladas. Para Trump y compañía México es un enemigo por representar un peligro para su seguridad nacional,y dado el desequilibrio existente entre ambos países, las voces provenientes de Washington no esconden su abierta intención de imponer un nuevo orden en México, donde no hay lugar para Morena y sus vínculos con el crimen organizado.

El grave problema radica no únicamente en la posibilidad real de un mayor enfrentamiento con los Estados Unidos, sino en las consecuencias inimaginables de un deterioro económico tras un choque entre ambos países. Pasamos de ser vecinos distantes a socios comerciales, para finalmente convertirnos en enemigos cuyo destino está unido por lazos geográficos y económicos. Sin embargo la comunicación está rota. Recibimos amenazas y advertencias, pero ya no el difícil pero indispensable diálogo de hace una década.

Ezra Shabot Askenazi

Ezra Shabot Askenazi es Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México. Analista político y catedrático universitario con 22 años de trayectoria en la UNAM. Como académico ha sido jefe del Departamento de Ciencias Sociales y Jefe de Planeación Académica en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales (ENEP) Acatlán.

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