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Diésel, sigue el suspenso. ¿Podremos evitar esta tormenta?

Luis Miguel González | Caja Fuerte
¿Ganará la sensatez? Prohibir las exportaciones de Diésel sería una pésima decisión, que no ha sido descartada aún. “Estamos revisando alternativas”, dijo ayer 24 de septiembre, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. Entre las alternativas se encuentra un acuerdo con las empresas para que reduzcan voluntariamente sus exportaciones, “(les estamos pidiendo) que dejen algo más de diésel en Estados Unidos. Hay que crecer nuestros inventarios para que bajen los precios”, explicó Wright a unos reporteros en Pennsylvania.
El secretario de Energía trabajó en la industria petrolera y sabe el daño que causaría esta prohibición. El problema es que es un funcionario con poca influencia con Trump y allá están en temporada electoral. Los estadounidenses reprueban a su mandatario en el manejo de la economía, en una proporción superior al 70%, según las encuestas. El combate a la inflación es la asignatura peor evaluada. Los precios de los combustibles están en primer lugar en la lista de las molestias.
¿Tendrá el presidente estadounidense la sensibilidad para escuchar los argumentos de las empresas de petróleo y refinación; de los diplomáticos de la Unión Europea… de México?
Los europeos ya levantaron la voz, “los socios deben consultarse antes de tomar medidas que afectarán mercados compartidos”, dijo Olof Gill, un vocero de la Comisión Europea. Para ese continente, el diésel estadounidense representa la mitad de sus importaciones totales. Ellos producen el 70% de lo que consumen. Los recientes ataques de Ucrania a refinerías rusas afectaron la seguridad energética europea en materia de combustibles. Incrementaron su dependencia respecto al abasto estadounidense.
¿Qué está haciendo México? No hay una declaración oficial, pero hay gestiones. Extraoficialmente, se dice que el gobierno está buscando que México quede exento de la medida. Se ve complicado y cabe la duda: ¿qué cartas tienen los diplomáticos mexicanos para negociar? Somos el mayor comprador de derivados del petróleo y el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses. Si le va mal a México, a ellos también les afectaría. En 2025, las exportaciones de productos petrolíferos de Estados Unidos a México ascendieron a 15,752 millones de dólares. Este año, la cifra sería muy superior, por el incremento de los precios derivados de la guerra en Irán, que comenzó a fines de febrero.
Imposible saber cuánto pesan en el ánimo de Trump los argumentos de la Unión Europea y México. Podemos suponer que pesarán bastante menos que los de la industria petrolera, que financió su campaña y estará dando apoyos a los candidatos republicanos en las elecciones de noviembre.
Las empresas petroleras han sido uno de los grandes ganadores con los altos precios del diésel. Han ganado en el mercado interno y en las exportaciones. Ellos han sido los críticos más feroces a la propuesta de suspensión de ventas al exterior. Advierten que se produciría un escenario desordenado y disfuncional, donde todos perderían. Las petroleras no tendrían dónde almacenar el diésel que dejarían de exportar. Las refinerías tendrían que dejar de producir diésel, pero también gasolina y hasta turbosina… los precios bajarían por unos días, pero volverían a subir dentro de unas semanas, en un mercado donde se produciría menos diésel y gasolina. En algún lugar de esta ensalada, habría que acomodar el descrédito de los proveedores estadounidenses ante sus clientes de Europa y América Latina.
¿Qué sigue? Prohibición por 90 días; restricción voluntaria por parte de las empresas… u otra ocurrencia. Lo único seguro es que las cosas no quedarán igual y no hay solución de fondo mientras sigan las guerras en Medio Oriente y en Rusia-Ucrania. En el mundo la capacidad de refinación es 5 millones de barriles diarios menor de lo que era hace un año (alrededor de 7%).
La decisión se anunciará en los próximos días. En la Casa Blanca siguen trabajando los detalles. Necesitan encontrar algo que alivie la presión de los consumidores/votantes y que no destroce los mercados, interno y de exportaciones. Para México, hay muchas cosas en juego. Somos el mayor comprador y eso nos vuelve extremadamente vulnerables a las decisiones que tome Estados Unidos. ¿Habemus soberanía?

