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Opinión

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La Cultura de la Paz, Pasado vs. Futuro

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Pascual Hernández Mergoldd | La cultura de la paz

Pascual Hernández Mergoldd

“Dices que cambiarás la constitución. Vaya, tú sabes que a todos nos encantaría cambiar tus ideas.” John Lennon 

El pasado es el conjunto de hechos, acciones y tiempos que ya ocurrieron, situándose cronológicamente antes del presente. Vive en la memoria, en la historia y despierta nostalgia. El futuro, en cambio, es lo venidero: aquello que aún no sucede, pero sucederá. El pasado es historia, el futuro un misterio, y el presente un regalo: es el momento clave para construir el destino.

Aunque sólo existimos en el presente, cada persona lleva en su interior una máquina del tiempo que le transporta a sus recuerdos o a sus sueños.

Las sociedades y gobiernos, conociendo su historia, aspiran al progreso buscan consolidar instituciones que les permitan forjar un mejor porvenir y evitan incurrir en errores pasados.

En México, desde hace poco más de siete años, se insiste en mirar hacia el pasado y en restaurar un viejo régimen apegado a sistemas de gobierno caducos, por ello desmantelan -bajo la idea de que destruir también es transformar- el orden constitucional, la división de poderes, instituciones y derechos entre otras muchas cosas. Así, el presente, que debería ser el momento clave para construir un más conveniente destino, se ha convertido en un tiempo de cancelación del mejor futuro para el que, con la participación de todos, se trabajó arduamente por décadas.

En los países desarrollados, una de sus principales acciones es la actualización constante de programas y materiales educativos, para que niños y jóvenes aprendan a conocer, a hacer, a ser y a convivir. La educación es la base sobre la cual las naciones más avanzadas han construido su civilización.

En México, la creación de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, en 1959, tuvo como propósito entregar materiales dignos para formar y educar, libres de expresiones que fomentaran rencores, odios o prejuicios. Se pensaba entonces en forjar un destino superior para el país, reconociendo que la mayor riqueza de toda nación son sus niños y jóvenes.

Hoy, sin embargo, los libros de texto gratuitos han sido elaborados al margen de la Ley y se apartan de aquel propósito original. Además de contener errores y omitir materias básicas, distorsionar la historia y difamar, lo más grave es que inculcan la idea de que la pobreza es una virtud para sembrar en la mente de los más pequeños la noción de que no merecen aspirar a la excelencia ni al bienestar. Se busca programarlos para una vida dependiente de dádivas gubernamentales, mientras se cancela la evaluación y se promueve el pase automático como falaz fórmula de éxito.

La reducción de materias en las escuelas públicas y la eliminación de exámenes de admisión, que impulsa la Presidenta, lejos de abrir oportunidades, destruirán las bases de un mejor destino nacional.

En el terreno económico es grave el precario crecimiento anual del 0.8% del PIB. El registro de patrones en el IMSS se reduce por 19 meses consecutivos, sólo en enero se perdieron 25,992. Las causas son claras: burocracia excesiva, inseguridad, extorsiones y cobros ilegales. Cuando un negocio cierra, desaparecen empleos estables y se normaliza la informalidad.

El control oficial en la investigación de delitos, la administración de justicia, la subordinación del poder legislativo y la reducción de derechos civiles han mermado el Estado de derecho. Nos hemos convertido en un país donde cumplir la ley cuesta más que violarla.

Ha caído El Mencho, exitoso golpe del ejército que abre un futuro incierto para el narcoterrorista CJNG y sus cómplices.

La regresiva iniciativa de reforma político-electoral, redactada por el oficialismo, nos depara un gris porvenir.

Es urgente detener la degradación de la vida pública, la prepotencia, la incompetencia y la corrupción galopante. La realidad nos obliga a preguntarnos: ¿quiénes somos?, ¿en qué nos estamos transformando? y ¿cómo queremos que sea el futuro de México?

No aceptemos como normal lo imperdonable. Es momento de despertar y practicar la cultura de la paz, por el bien de todos.

* El autor es abogado, negociador y mediador

X: @Phmergoldd

Mail: mediador.negociador@gmail.com

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