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Control de daños, distractores y simplismo

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
El río no se queja de las rocas en su camino, simplemente busca otra forma de avanzar. Rodolfo Ugarte
No es el presente perfecto, ese que se diluye rápidamente día tras día, dejándonos enseñanzas importantes, deseos contenidos, vivencias únicas, en las oportunidades de los aprendizajes, desde observar hasta definir el paso siguiente; pero también en el hacer, en no dejar pasar esos golpes de realidad, que están disponibles y que en incontables ocasiones no alcanzamos a divisar.
En el recuento de las historias que son parte del todo, la injusticia que se contrapone a la justicia, la claridad de los hechos consumados, negaciones en ese recuento fuera del control de daños, con justificaciones que no logran sus objetivos primarios; distraer, no atender lo sustantivo.
Así llegamos a la penúltima parada de un viaje por demás de muchos aprendizajes, desde el rescate cuando también la pandemia nos golpeo fuerte, en esa soledad casi interminable de horas, donde el reloj del tiempo pareciera detenerse, agotarse las salidas de emergencia, y ver diluidas esas ilusiones cual agua en el desierto.
Pueda ser que desde el viernes pasado se filtraba la noticia, el desgaste en los recientes tres años y tres meses ha sido significativo, de acompañamientos, pero también de momentos aciagos, turbulencias sin recato, señalamientos sin sustento, hasta molestia por resultados sobresalientes, en esos compromisos de dejar los distractores y centrarnos en las metas de cambio y transformación.
Lo importante es la solidaridad en ese liderazgo que he reconocido desde hace más de ocho años, en una institución educativa con grandes logros, no solo dotada de una mayor infraestructura, también de carreras técnicas que están hoy a la vanguardia en las competencias de esos desarrollos, no solo de las inteligencias de la juventud de México, sino en el aporte de quienes definen y deciden invertir a favor de un futuro más próspero.
Podemos estar de acuerdo o no con las formas, simplismo para algunos, actividades diferentes de cada responsabilidad administrativa, en el servicio público que debe atender y entender los problemas para darles respuesta en la solución de los mismos, no la colusión de antaño y el rezago que abatimos de manera significativa.
La DGETI como se le conoce, es la dirección más grande donde confluyen miles y miles de pensamientos, oportunidades, deseos, pero también al mismo tiempo retos que fueron siendo superados por su director general, quien nos ha permitido la innovación junto con direcciones de área en la disposición de cambios de raíz, menos quejas, más sumatorias, en ese transitar en el humanismo de Rolando de Jesús López Saldaña, desde Conalep como Secretario General y en CECATI con realismo y no ese simplismo al criticar gestiones que desconocen quienes critican a la ligera.
Nadie se va del todo de los lugares comunes, donde se abreva conocimiento, donde las interrogantes se respetan, donde los términos confluyen, pero además a lo largo de estos más de mil días, la transparencia y la rendición de cuentas de lo que se ha hecho y logrado, es parte del estandarte de las fortalezas, para seguir caminando, en contra de esas resistencias que siempre estarán cual piedras en los ríos, donde finalmente deberán ser ignoradas, por la multitud de casos de éxito en el país y el mundo de sus egresadas y egresados.
La Dirección General de Educación Tecnológica Industrial y de Servicios, es un subsistema con bachilleratos tecnológicos en la educación media superior, en un México que transforma el pensamiento mágico, y al mismo tiempo brinda hoy por hoy certificación con calidez y calidad para la competencia en la vida laboral, con números sobresalientes por al hacer de el compromiso que asumimos desde el primer día.
ENTRE LÍNEAS
Vacaciones de verano por terminar, en las visitas a los lugares comunes, el zoológico de la Ciudad del México muestra abandono, no tirar basura y se observa basura, menos animales, inconformidad de esa juventud que llevan a los paseos, y que no llenan las expectativas de la primera vez de mirar y por supuesto expresarse libremente.

