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Soy chilango, campechano, mexicano

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Si hablas a alguien en una lengua que entiende, el mensaje le llega a la cabeza. Nelson Mandela
Entender y llegar a comprender al leer la historia de este país, con el complemento justo y necesario de la humanidad, desde antes de la creación hasta las décadas más recientes, de luchas y confrontaciones; revoluciones, pero también sumatorias de abanderamientos de causas, nos permite fijar posturas críticas, en la medición de lo que hemos avanzado y lo que nos faltaría.
La inconformidad es parte de la lucha de clases, quienes, en los supuestos de una pobreza indeterminada, porque calificamos y damos connotaciones equívocas, por supuesto que la inmensa mayoría puede ser aspirar a todo aquello que imagina es mejor, clase media en el soporte de los sanos equilibrios, sobreviviendo entre distractores y realidades, no sucumbe.
Ahora que están en ese tablero de las discordias los que aspiran, pero además las otras y los otros, esos que suman y multiplican, pero también pueden restar y hasta dividir un proyecto, lo mismo en lo político que en la obra pública, acusando recibo de beneficios al vecino, al enemigo común en la competencia entre empresas, o en el simplismo de tirar la caña sin carnada para ver que pesca en la arrebatinga.
Cuando la edad nos alcanza mayores ya no contamos amigos, sino los momentos sobresalientes, esos que nos hacen el día inolvidable, ya no ahorramos ni el tiempo ni fijamos la mirada en ese reloj que nunca deja de avanzar hacia el final, ahí donde las situaciones extraordinarias debieran pasar de largo, el cansancio es parte de la rutina diaria que intentamos romper.
Los chilangos somos quienes, desde la provincia de este México de contrastes como le nombró en fechas recientes, llegamos a la gran Ciudad de México de un número indeterminado de oportunidades laborales profesionales, en mi caso a invitación de un oaxaqueño avecindado en puebla hace unas tres décadas, que literalmente me trajo a la Cámara de Diputados y de ahí los últimos 25 años, transitando en la prudencia y el privilegio de la lealtad.
Por supuesto que ni pecado ni penitencias por nacer en una Isla y atrevernos a esa probada de suerte, que no es más que liberar los miedos, descubrir que las enseñanzas y los aprendizajes de juventud sirven y se ocupan, el mensaje es claro, campechano nacido en Carmen; carmelita en esa disputa no de territorios, ni de espacios políticos; hoy en esa tierra también de oportunidades, que no han sabido descifrar los enemigos de todo, auspiciados por mentes perversas de esa capital en la penumbra de sus murallas.
Morena se adelanta a los tiempos electorales del INE y es señalado, también lo hace Movimiento Ciudadano en varios estados, encuestas y tendencias, mensajes abiertos de preferencias y apuestas para donde pegar de carreras, quienes son parte de ese embrujo seductor de las campañas políticas para mejorar su estatus actual.
En la inmensa mayoría de los ejemplos vividos, se ayuda a quien olvida pronto, a quien ejerce poder y recursos públicos para su beneficio, trabajar es la contante para salid adelante, con hijos, problemas y objetivos; el amanecer siempre lo hace en la calma, el café caliente no es culpable de las aventuras o los sarcasmos, el emprendedor siempre va a tener las mejores ideas en el simplismo de la vagancia mental.
La mente es donde habita el bien y también el mal, la edad es un número indeterminado, el cansancio llega con los otros años, esos de segmentos borrados, por la fatalidad de los desencuentros, pero siempre hay que tener en cuenta la autovaloración y autoestima, la definición del paso siguiente está en el poder de decisión sin aristas, sin culpas y menos supuestos, ganar es descifrar solo el momento y atreverse a vivir.
ENTRE LÍNEAS
Estamos a la mitad de agosto y debemos estar conscientes que en septiembre es donde en la mayoría de los casos concurren los sismos, temblores y réplicas; por ellos tenemos la obligación de exigir de inmediato los simulacros, la revisión de edificios públicos, habitacionales, pero además solicitar los documentos que aprueben su ocupación sin riesgos de colapso; estamos a tiempo de hacerlo en México.

