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Ceuta: fragilidad de la Unión Europea

Opinión
Los trágicos sucesos ocurridos la semana pasada en Ceuta, catalogados por muchos líderes europeos como una “invasión”, han debilitado la unidad de la Unión Europea y han ofrecido a sus enemigos la historia que buscaban.
En 48 horas, las autoridades españolas y marroquíes restablecieron el orden enviando a más de 48 mil personas hacia Marruecos, pero entre el 30 y 31 de julio, se observaron varias reacciones de políticos que, sin querer atender al derecho comunitario de la Unión Europea, decidieron levantar pancarta.
Ninguno de los inmigrantes llegó a España peninsular, y quienes arribaron a Ceuta no pudieron acceder al espacio Schengen.
Lo ocurrido fue una tragedia, por los más de 70 muertos, pero nunca hubo un colapso en la seguridad fronteriza en España peninsular ni en la Unión Europea.
La seguridad territorial de la Unión Europea está contemplada en los tratados firmados por los 27 países y se trata de una seguridad compartida.
El espacio Schengen es una zona de libre circulación en Europa que elimina los controles de las fronteras interiores entre sus países miembros. Inició en 1985 luego de haber sido firmado en Schengen, un pequeño pueblo de Luxemburgo. Originalmente fue acordado entre cinco países de lo que hoy conocemos como Unión Europea: Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos.
Ceuta no forma parte del espacio Schengen. Pese a ser un enclave español la jurisdicción de Schengen no tiene aplicación en ese pequeño territorio africano.
Pese a ello, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen reaccionó como si en Ceuta se aplicara el espacio Schengen. Consideró la situación como “inaceptable” y pidió deportaciones inmediatas. Fue hasta el pasado martes en Bruselas cuando decidió apoyar políticamente al presidente del Gobierno español Pedro Sánchez.
La primera ministra de Italia Georgia Meloni pidió suspender a España del espacio Schengen. También lo hicieron Dinamarca, Finlandia y la República Checa. No solo eso, en una carta firmada por 22 países acusaron a España de lo ocurrido en Ceuta por haber relajado sus leyes migratorias.
En el año 2023 más de 10 mil inmigrantes procedentes de Siria, Eritrea y Afganistán, principalmente llegaron a Lampedusa, la isla italiana. Ursula von der Leyen y Giorgia Meloni visitaron la isla afirmando que lo ocurrido representaba un “desafío para Europa” que requería una “respuesta europea”. En la isla, los inmigrantes podían moverse en el espacio Schengen.
Dos maneras de medir dos crisis similares: mientras que Italia fue considerada como una nación que sostenía un desafío migratorio, España fue tratada como una nación que generó el problema.
El presidente de Estados Unidos advirtió a sus votantes lo que representa una migración fuera de control y el vicepresidente J.D. Vance calificó lo de Ceuta como “una invasión a occidente”.
El derecho comunitario tuvo la genialidad al crear el espacio Schengen. Si los productos y servicios circulan libremente por la Unión Europea, el que también lo hagan los humanos es justo.
Lo de Ceuta deja una lección sobre la fragilidad de la cohesión europea.