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“Y si sí”, ¿se atreverá Trump a frenar exportaciones de diésel?

Luis Miguel González | Caja Fuerte
En México, no hay reacción oficial. Pemex, Hacienda y Energía guardaron silencio. ¿Cómo lo estarán procesando a puerta cerrada? Si Donald Trump prohibiera las exportaciones de diésel, el impacto para México sería brutal. De Estados Unidos viene 37.7% de nuestro consumo de diésel, que es de 62 millones de litros diarios.
En la Casa Blanca no se ha tomado la decisión. Por el momento, el dilema para el Gobierno mexicano es gastar una millonada en subsidios para mantener el precio en 27 pesos por litro o dejar que el diésel suba a un nivel más cercano a su precio en Estados Unidos, alrededor de 29.63 por litro.
Esta semana, “una millonada” son alrededor de 163 millones de pesos diarios. Si Estados Unidos decretara la prohibición de las exportaciones, entraríamos a un escenario donde tendríamos el mismo dilema, pero en versión XXX. El Gobierno necesitaría inyectar mucho más recursos que ahora, pero no podría evitar desabasto y precios mucho más altos.
El transporte de carga y la logística recibirían los primeros impactos, junto con la producción de alimentos. La transmisión al resto de las actividades económicas y al consumidor sería relativamente rápida. Los pronósticos de inflación y PIB quedarían hechos trizas. Los expertos tendrían que volver a hacer las cuentas. Con tinta roja.
¿Quién se atreve a decir que es imposible un embargo a las exportaciones? Donald Trump está al timón y hay elecciones intermedias en noviembre. Los precios altos de los combustibles están en el primer lugar de la lista de los agravios/preocupaciones de los votantes estadounidenses. Podría ser el factor que determine una derrota estrepitosa para los candidatos republicanos. No hay que olvidar que Trump ganó hace dos años con una campaña donde responsabilizó a Joe Biden y los demócratas de la “crisis inflacionaria” que entonces vivía Estados Unidos.
Prohibir las exportaciones de diésel sería una pésima decisión, afirman los expertos. Traería un alivio en los precios de duración muy corta y tendría efectos secundarios muy negativos en aliados estratégicos para Estados Unidos, como México y Europa, pero también para los propios estadounidenses.
¿Hará caso Trump a los que advierten de los riesgos de un embargo a las exportaciones? El equipo de Energía de la Casa Blanca y los representantes del sector petrolero de Texas han explicado los problemas que traería la decisión. Afectaría a clientes que compran miles de millones de dólares en derivados del petróleo a Estados Unidos. Es el caso de México y Europa. Se reduciría el negocio de quienes producen para exportar, porque el mercado doméstico de Estados Unidos no necesariamente absorbería el producto que dejaría de enviarse a mercados externos.
En Estados Unidos, por un periodo relativamente corto, habría sobreoferta de diésel y eso haría bajar los precios del diésel. Los dueños de las refinerías se verían obligados a reducir su producción y algunos cerrarían sus plantas. En el mediano plazo, habría menos producción de diésel en Estados Unidos (según The Wall Street Journal, se dejarían de procesar dos millones de barriles diarios) y la economía de sus principales clientes externos, como México y Europa, quedaría muy dañada.
¿Se resistirá Donald Trump a la tentación de aplicar una receta que otorgue más posibilidades de ganar a los candidatos republicanos? Es mucho pedir esperar del presidente de Estados Unidos que actúe como estadista y vea más allá del corto plazo. Hay un riesgo real de que tengamos una prohibición temporal. Ayer lo dijo frente a reporteros, justo antes de reunirse con Zelenski: “Hacemos un montón de diésel. No exportemos el diésel. Se lo he dicho a mi gente”. ¿Ahora quién podrá defendernos?

