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Aranceles y guerra en Irán

La guerra arancelaria de EU y el conflicto militar con Irán generan inflación, tensión energética y divisiones internacionales, afectando exportaciones, precios del petróleo y la estabilidad económica global de manera prolongada.

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OpiniónEl Economista

Sergio Mota Marín

La guerra arancelaria iniciada unilateralmente por el gobierno de EU ya afecta a más de 90 países de manera directa y perniciosa. Ello a pesar del freno que le puso la Suprema Corte de EU al gobierno de Trump. Este buscó otras rutas. El efecto de las tarifas es inflacionario y conduce a exportar menos a EU.

La otra guerra, la de EU e Israel contra Irán, ya desató las fuerzas de la resistencia de Irán, congruente con el principio religioso chiita de "no rendirse es ganar". Para Trump ya todo está hecho militarmente y la guerra puede terminarse. Pero para Irán la guerra será de venganza, misma que afectará a la economía mundial. Un daño es el cierre para las embarcaciones de EU e Israel del estrecho de Ormuz y los ataques de Israel a Irán y de Irán a Catar, ambos a instalaciones energéticas. Esto hizo que el precio del petróleo subiera de 65 a más de 100 dólares el barril. También, la menor disponibilidad de petróleo ha conducido a que los países estén usando sus reservas estratégicas.

La razón de la invasión a Irán según Trump es que era una amenaza inminente. El antecedente se dio en el primer gobierno de Trump, en que este rompió con la Unión Europea el acuerdo nuclear con Irán e impuso sanciones a Irán. De nada sirvió la presión combinada de Francia, Alemania y el Reino Unido. Tampoco le frenó el riesgo de que el Medio Oriente cayera en una pendiente nuclear. Trump se alineó con Israel y Arabia Saudita contra Irán. Ahora, ante la aventura militar de EU e Israel contra Irán, tanto la OTAN como la Unión Europea se han deslindado de Trump.

Dentro del gobierno norteamericano ya hay diferencias importantes. Sobresale la renuncia del Director Nacional de Contraterrorismo Joseph Kent, que dijo: “Irán no representaba una amenaza inminente contra nuestra nación y está claro que iniciamos esta guerra a causa de la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.

Otra opinión importante es la de Tulsi Gabbard, Directora de Inteligencia Nacional, que reconoció que Irán no estaba reconstruyendo sus capacidades de enriquecimiento nuclear.

La peor perspectiva es la duración de la guerra. Dice Carolyn Kissane, experta internacional: “El impacto del suministro de energía se extenderá a los mercados de seguros, los costos del transporte, los ciclos de almacenamiento, las cadenas de suministro industriales y los precios de los combustibles domésticos de todo el mundo… Una guerra prolongada transformará la volatilidad en presión estructural sobre los mercados del petróleo y el gas, un resultado peor que la incertidumbre actual”.

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.

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