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“Ya hay que salir”
“Tenemos que vencer nuestros temores y miedos. muchos no tienen ganas de salir y hay que salir... a ejercer nuestra libertad”, sermoneó el presidente la semana pasada. Muy desafortunado llamado cuando muchos semáforos sanitarios siguen en rojo y continúan registrándose cifras récords de contagios y de fallecimientos. Los que nos seguimos quedando en casa por supuesto que tenemos temores porque están desempatados los llamados del presidente con las cifras de contagios y decesos, siendo evidente la incapacidad gubernamental para manejar la crisis. El presidente también se confunde al pensar que para ejercer nuestra libertad debemos salir de casa. Al contrario, ejercemos nuestra libertad eligiendo quedarnos en casa ante el empeoramiento de la pandemia. Mi libertad es elegir la vida sobre el riesgo de fallecer.
Si se revisan las cifras oficiales, no ha habido más de cuatro días continuos en los que desciendan los contagios y las muertes para luego volver a repuntar. La recomendación del doctor Moreno del Hospital ABC —al parecer, el único que tiene el panorama claro—es que, para reanudar las salidas, deberán pasar dos semanas de continuos descensos en esos dos indicadores. Estamos lejos, pero muy lejos de esa situación.
López Obrador quiere desesperadamente que se reanime ya la actividad económica y comercial después de los graves reportes de desempleo. De marzo a mayo se perdieron un acumulado de más de 1 millón de empleos formales, a lo que habría que sumar la informalidad desempleada que el Inegi estima mayor a 10 millones. También los pronósticos de caída del Producto Interno Bruto —aunque el presidente no crea en ese indicador— apuntan a una contracción de entre 8.5 y 10% en el año.
Durante estos tres meses de encierro, se ha resaltado que la mayoría de los que no se quedaron en su casa es porque son trabajadores informales, que simplemente viven con el ingreso generado durante el día. A pesar del riesgo, tienen que salir. Por eso era tan importante que el gobierno instrumentara un programa de transferencias directas a informales para incentivarlos a no salir. Pero no lo hizo por una terca e inexplicable miopía.
El llamado de López Obrador de salir ya va dirigido a los que conscientemente se han quedado en casa, porque tienen la forma de trabajar desde ahí, tienen ahorros, o bien sus ingresos no han bajado de manera significativa. Este segmento de la población presumiblemente también tiene un buen poder adquisitivo. Por ello, López Obrador los exhorta a salir para reactivar el consumo en restaurantes, las compras de bienes duraderos, de ropa, ir al cine, de pasajes aéreos, de hoteles, etcétera.
Los países que están logrando controlar el virus son aquellos que siguieron protocolos estrictos de aislamiento social y una buena planeación de cómo abrir gradualmente. Los que abrieron prematura e irresponsablemente sus actividades como Estados Unidos, India, Rusia, Brasil y México alargarán la pandemia. Con el posible rebrote en el otoño, estos países enfrentarán un riesgoso contexto. Sería un escenario funesto de Covid-19 reloaded. ¿Estará México preparado para ello?

