Sin oportunidades laborales o educativas, los jóvenes en México fueron agredidos primeramente por las autoridades que supuestamente estarían a cargo de ofrecerles un futuro prometedor. Ninis —ni estudian ni trabajan– les llamó hace ocho años el entonces rector de la UNAM, José Narro Robles a los 7 millones de mexicanos entre 15 y 29 años sin actividades productivas o formativas.

¿Los ninis son sicarios? Andrés Manuel López Obrador prefiere darles becas, a que engrosen las filas de la delincuencia organizada.

¿Sicarios no, becarios sí? Narro Robles tropicalizó un término usualmente aplicado en el sistema anglosajón para caracterizar a aquellos muchachos entre 16 y 18 años que desertaron —por decisión propia— del sistema educativo y que tampoco realizan actividades de trabajo y no reciben capacitación laboral. Los neet (acrónimo de not in employment education or training) son distintos de los ninis a la luz de las definiciones de la OIT, que contempla a las personas que no tienen empleo, a las que no trabajan debido a una enfermedad o discapacidad, a las que se dedican al cuidado infantil, a las que se preparan para exámenes de ingreso a la educación media superior o superior, a los desalentados, a quienes no trabajan por ocio, a los que se dedican a los quehaceres del hogar y a los que no reportan alguna actividad; la definición abarca el rango de edad entre los 15 y los 29 para el caso de México.

En ese rango de edad, de acuerdo con el Registro Federal de Electores, hay 34 millones de mexicanos. De éstos, 12 millones fueron primovotantes el pasado 1 de julio. Los Millennials eran la esperanza del PRI y del Frente por México para vencer a AMLO, pero durante las campañas quedó demostrado que los partidos políticos no supieron comunicarse con ellos —tampoco el gobierno peñista, que desde el movimiento #YoSoy132 mantiene ese oprobioso déficit— y que de repente, a los ninis no los contabilizan las autoridades educativas, por supuesto, sino las laborales. Los registros más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo revelan que alrededor de 6 millones de ninis —al menos 20% del total de jóvenes en el país— son ninis. Y en México, serlo “es un estatus costo”, determina Rigel Castro Hernández, investigador del Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREAL).

Su integración exitosa en la sociedad ahora está en manos de la IP. Y es que el programa de primer empleo para jóvenes ideado por el equipo de AMLO —estaría adscrito a la SEP y bajo el cuidado del senador Mario Delgado— depende de la aceptación de los patrones. El reencausamiento de esa fuerza laboral y la protección del capital humano, a mediano plazo, es posible. En caso contrario seguirá la inercia de empleos de baja calificación, mal remunerados y que requieren un nivel de estudios inferior al de aquellos que no interrumpieron sus estudios y que ya se encuentran trabajando.

Para el investigador del CREAL, es necesario hacer énfasis en que los ninis son jóvenes fuera del mercado de trabajo remunerado y sin acceso a su derecho a la educación obligatoria. Sin embargo, en un segundo momento, es necesario también calcular y reportar las actividades no remuneradas que realizan estos jóvenes, lo que permitiría ubicar quiénes son y cuáles son las actividades que los alejan de la escuela o les impiden trabajar.

EFECTOS SECUNDARIOS

INCIDENCIA. Igual de importante y prioritario deberían ser los derechos de los niños y los adolescentes. Sobre la urgencia de la acción de las entidades públicas y el sector privado versa la campaña “#SinNiñezNoHayFuturo” de la organización Save the Children, enfocada al sostenimiento de la seguridad y educación de para la primera infancia en México.

BAJO ASEDIO. ¿Ataque cibernético? A mediados de la semana que está por concluir, el sistema Infomex —a través del cual se gestionan las solicitudes de información a las entidades públicas— acumuló un millar de requerimientos al InfoDF. Una cifra atípica que supera incluso los trámites generados a partir del sismo del 19 de septiembre del año pasado. Tal acumulación generó un alentamiento de la plataforma y prendió las alarmas en el INAI. Y es que el órgano autónomo atrajo la carga de trabajo del instituto capitalino hace dos meses, luego de que sólo quedara Elsa Bibiana Peralta Hernández como integrante del colegiado. ¿Sabotaje? Las solicitudes provienen de tres cuentas de correo electrónico y una veintena contienen lenguaje ofensivo y hacen referencia a situaciones personales, críticas y descalificaciones, lo que hace suponer que quien o quienes las han hecho, conocen al personal del instituto o incluso trabajan al interior. Lo anterior se refuerza en el hecho que hoy el personal sale de vacaciones y está obligado a dar respuesta conforme a los términos estipulados a todo lo que sí concierna a información. ¿Casualidad? Las áreas a cargo de la comisionada Elsa Bibiana, así como ella misma, son las que presentan muy pocas solicitudes. Ninguna, por cierto, sobre sus recientes y frecuentes reuniones con el ex coordinador de la campaña de Morena y diputado local, Alfonso Suárez del Real.

RÉCORD. La marca mundial de más paneles solares colocados en un día quedó registrada en Villanueva, Chihuahua, donde el consorcio italiano Enel construye la planta fotovoltaica más grande de América Latina. Más de 1,890 paneles diseñados para moverse al ritmo de la órbita solar, como un campo de girasoles metálicos que ocupa de 2,400 hectáreas, equivalente a 2,200 canchas de fútbol. Esta instalación suministrará energía para alimentar 1.3 millones de hogares. El proyecto solar más grande del mundo fuera de China e India costó 650 millones de dólares.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.