La pena de muerte aplicada a los trabajadores hoy conocidos como los Mártires de Chicago el 1 de mayo de 1886 pasa de un triste suceso a una conmemoración mundial. Lo cito para honrar a quienes fueron sacrificados y mencionar que su muerte deja un significado importante que contribuyó al intenso cambio en el mundo laboral. La innovación y renovación de este ámbito van paralelos a la sociedad que cada día se sumerge en la revolución informática y en la transformación digital nuevas formas tecnológicas impensables años atrás, que se retroalimentan con descubrimientos e inventos científicos.

En el siglo XX se reconoce el derecho humano al trabajo, y se da la regulación de temas básicos como el salario mínimo, jornada humanitaria, estabilidad laboral, seguridad social, protección de maternidad, sindicalización y huelga.

Hoy se suman la verbigracia, la igualdad y no discriminación, la violencia en el trabajo incluidos el hostigamiento y el acoso laboral, la prohibición del trabajo infantil, el trabajo decente, la coordinación de responsabilidades laborales y familiares, el descanso por paternidad y el teletrabajo, sin duda.

A esta cadena de novedades que no puede detallarse por su extensión, se agregan los derechos correspondientes a la transparencia sindical, a la rendición de cuentas y a la protección de los datos de los trabajadores cuyo contenido cada día se expande.

La legislación laboral nada señala sobre los datos personales, en tanto que las leyes específicas sobre privacidad, en el sector público como en el privado, apenas si hacen referencia al tema y dejan vacíos que exigen pronta atención normativa.

Se requiere, por ejemplo, regular la videovigilancia, la intervención de correos electrónicos, el control mediante telefonía celular y otras tantas modalidades que aplican actualmente en el desempeño del trabajo y que requieren del tratamiento de los datos personales, muchas veces datos sensibles, que fluyen dentro y fuera de los centros de trabajo. En efecto, la información sobre los trabajadores en lo personal se transmite entre instituciones de seguridad social pública y aseguradoras privadas en algunos casos; entre instituciones bancarias, de crédito y de ahorros, como entre proveedores y clientes del empleador, además de los sindicatos, aunque debe señalarse que todos ellos están obligados igualmente a proteger y dar tratamiento adecuado y seguro de los datos personales.

Sin embargo, no hay disposiciones expresas que precisen algunas condiciones que deben ser cuidadas de manera especial, como serían el determinar la validez de la exigencia de presentar informes sobre antecedentes penales para acceder a un trabajo; limitar los excesos de información personal para llenar una solicitud de empleo, toda vez que el empleador tendrá acceso al estado civil, domicilio, número de teléfono, correo electrónico,  información familiar, perfil profesional y antecedentes laborales.

En ocasiones se solicitan recomendaciones laborales, certificados de salud y se incursiona en las redes sociales en busca de mayor información o se pide directamente a terceros. En todos estos casos, ¿se pide el consentimiento del trabajador o se le avisa que se procederá de tal forma? ¿Se le entrega un Aviso de Privacidad? ¿Qué ocurre con la información recabada, cuando una buena parte son datos sensibles?.

Urge también resolver un conflicto de normas en nuestra legislación, ya que la de transparencia ordena la publicidad de los padrones sindicales en tanto que la de protección de datos personales establece que son datos sensibles y por lo tanto confidenciales.