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Y le apodaban La Barbie
Sin derramamiento de sangre, en su finca en Lerma, fue detenido el legendario capo apodado La Barbie por el que el Departamento de Estado de Estados Unidos había ofrecido 2 millones de dólares por su captura y la Procuraduría General de la República lo incluyó en la lista de los más buscados, con una recompensa de 30 millones de pesos.
Justo es reconocer la labor de la Policía Federal que hizo posible la captura del peligroso individuo con sobrenombre de muñeca. No obstante, la acción no puede ser considerada como el gol del empate de las fuerzas federales contra la delincuencia organizada. Por el contrario, a la caída de La Barbie seguirá un sangriento reacomodo entre los cárteles y capos deseosos de ocupar los espacios de poder y el mercado controlado por éste. (Aquí el redactor dudó si el pronombre demostrativo lo escribía en masculino o en femenino).
La biografía no autorizada
Edgar Valdez Villarreal nació en Laredo, Texas, el 11 de agosto de 1973, donde dio sus primeros malos pasos. Empezó a delinquir desde la maternidad donde fue parido, robándose las mamilas y los biberones de los demás bebés del cunero. A los cuatro años asiste al Kinder Gangster donde se distingue por descabezar los muñecos de sus compañeritas y robarse los gises que muele para vender el polvo como sucedáneo de cocaína entre los adolescentes de secundaria.
Ya en la primaria les cobra derecho de piso a las niñas que juegan al avión y destaca por su creatividad lúdica al modificar los juegos infantiles. Organiza un campeonato de Manitas Calientes con soplete; un torneo de Pipis y Gañas con engrapadoras; y una competencia de Acitrón de un Fandango con granadas de mano. Las quejas de los padres de los niños víctimas de sus salvajes juegos no se hacen esperar, por lo cual pasa el resto de la primaria jugando a las Escondidillas .
A los nueve años roba su primer automóvil, pero como no sabe conducir ni tiene licencia, lo roba con todo y chofer.
Pese a todo, termina la enseñanza elemental con excelentes calificaciones según lo consigna el certificado que obtuvo mediante el secuestro de un gato -la mascota favorita de la directora- al que retuvo 15 días en una casa de seguridad. Aquí sus biógrafos no se ponen de acuerdo: unos aseguran que el gato fue entregado sano y salvo el mismo día que Edgar recibió el certificado.
Otros afirman que al día siguiente de la fiesta de fin de cursos, el gato apareció muerto y encostalado en el patio de recreo con un letrero: Pa´que se enzellen a no reprovar a los alumnoz . (Como puede apreciarse en la ortografía utilizada en la redacción del letrero en ese tiempo, Valdez Villarreal tenía una tendencia al uso de la letra Z , paradójicamente, tiempo después, desarrolló una fuerte animadversión a esta letra y al cártel así denominado).
A los 12 años huye con un circo, el circo era de tres pistas, Edgar dejó una. La policía siguió la pista y dio con él. Tuvo que devolver el resto del circo.
Edgar Valdez Villarreal no hizo la secundaria, por el contrario la deshizo al introducir y hacer estallar un coche bomba en el laboratorio de Química.
A los 18 años fue encarcelado en Estados Unidos, acusado de daños, pero recobró su libertad en poco tiempo. Al parecer un scouter del crimen organizado le vio grandes facultades como golpeador y lo recomendó al Cártel de Sinaloa que lo asignó a la sucursal Nuevo Laredo, donde se desempeñó brillantemente entre esta localidad y Nuevo León, razón por la cual se ganó el título del Novato del Año.
Para ese entonces Joaquín El Chapo Guzmán y los hermanos Beltrán Leyva eran socios y Edgar, a quien en un principio apodaron El Tejano, uno de sus sicarios. Su corpulencia física, sangre fría y gran capacidad para la violencia lo convirtieron en un personaje temible en el negocio del narco y al interior del Cártel de Guzmán y los Beltrán Leyva que lo nombraron El Sicario del Mes, razón por la cual la fotografía de quien empezaba a ser conocido como La Barbie fue exhibida en todas las oficinas y dependencias controladas por esta corporación, entre ellas la PGR.
Tras la escisión del Cártel de Sinaloa -parece ser que entre El Chapo y los Beltrán Leyva hubo diferencias de matiz en el método de cómo tratar a los enemigos, aquél decía que los encobijaran y éstos que los decapitaran-, por recomendación de un head hunter especializado en malandrines, La Barbie fue contratad@ -otra vez no sé si usar el género masculino o el femenino- por Arturo Beltrán Leyva como alto ejecutivo de su organización -sicario en jefe-, encargado de la plaza de Acapulco.
El resto es historia conocida, Valdez Villarreal se encumbró en las Grandes Ligas del crimen organizado y cuando muere Arturo Beltrán Leyva El Barbas o El Jefe de Jefes en un enfrentamiento con la Marina en Cuernavaca, asume el control del grupo y comienza una disputa por el poder contra Sergio Villarreal El Grande y Héctor Beltrán Leyva, hasta el pasado lunes cuando fue capturado. Según las crónicas, al momento de ser detenido La Barbie no traía consigo arma alguna porque los accesorios vienen aparte-.
El apodo y la sonrisa
Es de llamar la atención que un ser sanguinario y cruel como dicen que es Edgar Valdez Villarreal lo hayan apodado La Barbie muñeca que personifica la ternura, el amor y la belleza femenina. Según se sabe, tal apodo es debido a los ojos claros y el cabello rubio del personaje. Para mí es un misterio no que alguien al verlo haya dicho: Miren, este güey se parece a la Barbie , sino que Edgar, el matón, el sicario, el comeniños, haya permitido que así lo apodaran.
Los periódicos de hoy -ayer para usted- hablan de la enigmática sonrisa dibujada en la cara de Edgar Valdez al presentarse frente al pelotón de reporteros. ¿De qué se reía La Barbie? Para el caricaturista Nerilicón, según vimos en su irónico cartón aquí en El Economista, se reía al pensar que su probable extradición lo salvará de vivir en un país violento como el nuestro. O tal vez se reía, dada la posibilidad de ser extraditado y acogido como testigo protegido, de pensar en la sopa que puede soltar en el vecino país del norte, información que a más de un funcionario puede quitarle no sólo la sonrisa, sino el sueño.
Váyase usted a saber si el motivo de su risa fuera por la satisfacción de haber sido detenido dos días antes del inicio del mes de la patria, y presentado a los medios la víspera del IV Informe de Gobierno del Presidente Felipe Calderón, en el cual, él lo sabe, su nombre estará escrito, sino con letras de oro, si de manera sobresaliente. Razón por la cual Edgar, en su distorsionado ego de maleante, considera que pasará a la historia como el Gran Capo del Bicentenario.
Oí por ahí
En la cercanías de San Lázaro, un flamante miembro de la LXI Legislatura, camina rumbo al Palacio Legislativo, cuando un adolescente despistado le pide un favor: Señor, fuera usted tan amable de cuidar mi bicicleta mientras voy a hacer un mandado. No me tardo. Óigame jovencito -le dice molesto el legislador-, ¿cómo pretende usted que yo cuide su bicicleta si soy diputado? El chavo lo ve de arriba abajo y le dice: No importa, se ve honrado.