El otro día hablaba con estudiantes universitarios interesados en aprender más sobre el sector de las telecomunicaciones en América Latina. El grupo era ameno y me daba la impresión de ser muy unido. Estaba compuestos de tres jóvenes mujeres y dos hombres de más o menos la misma edad de ellas.

Una de las preguntas que me llamó mucho la atención escuchar fue en qué década esperábamos que se acabara la pobreza en América Latina ya que ellos lo único que escuchaban de representantes de la industria como vendedores y muchos funcionarios públicos era cómo la adopción de nuevas tecnologías se estaba acelerando. A esto le sumaban que según numerosos expertos del sector privado y del gobierno eso tenía un impacto directo en el crecimiento económico de país.

Me daba la impresión que cada uno de ellos pensaba que según lo que dicen los periódicos o las presentaciones power point la transformación digital es cuestión de meses o años en lugar de numerosas décadas. Otro asunto que me nombraron es que cuando leían algunas de las principales voces de la región les parecía curioso encontrar que todas las predicciones de crecimiento de las TIC eran positivas. Este acercamiento era tan válido en México como en Venezuela, Haití o Chile.

Por otra parte, uno de ellos me pidió que le contará un poco más sobre lo que era el espectro radioeléctrico y por qué de su importancia. Al parecer que cada vez que alguien les hablaba de 5G se centraba en la parte disruptiva de la tecnología y no en las condiciones que tiene que tener una localidad para que cuando una nueva tecnología se despliegue esta pueda tener un desempeño dentro de las expectativas.

Mis recomendaciones fueron varias, entre ellas el investigar más a fondo e ir a las fuentes originales. Es imposible analizar un sector basado en las noticias de los periódicos, es imperativo con saber información complementaria que se encuentra mayormente en libros de texto es necesaria para llegar a buenos análisis – siempre con un acercamiento holístico para no ser acusados de no ver la película completa.

Como anécdota les conté que hace poco más de diez años, cuando analizaba mercados y trabajaba como consultor, me tocó hacer un análisis de una entidad presente en numerosos mercados. En esa época, la gran mayoría de los gobiernos no publicaba información estadística por lo que la empresa reseñada tenía libertad de decir en cada mercado cuantos usuarios tenía. Minuciosamente fui recolectando todos los anuncios que los ejecutivos de los distintos mercados comunicaban localmente era su número de usuarios. Una vez concluí el esfuerzo, busque en la SEC de los Estados Unidos los reportes oficiales a la bolsa financiera de ese país.

El resultado fue interesante: mientras la recopilación de usuarios declarada por los representantes de la empresa en cada mercado me daba casi cerca de 50 millones de usuarios, el reporte a las autoridades federales de EEUU admitía la existencia de menos de 10 millones. Se quedaron perplejos, no podían creer lo que les decía.

¿Cómo entender que sucede? Lo más importante es estudiar y estar atento. Conocer no tan solo de tecnología sino de economía, finanzas, derecho y política. Mucha política para saber cuándo una venganza local entre funcionarios de gobierno mata un plan de desarrollo TIC que habría beneficiado a miles de personas. También les dije que tengan cuidado con quienes se van por la vida dando flores hasta a la sombra de un espejo pues quien elogia a todos es imposible que mantenga un discurso coherente y responda a una misma pregunta con lo que le convenga en el momento y le haga quedar bien.

Una de las jóvenes reacciona y me dice: ¿pero es que está lleno de charlatanes el sector? Le dije que no, simplemente son los que más ruido hacen pues usualmente tienen el bolsillo repleto para tergiversar. Ya no es necesario probar que algo es cierto o falso, con sembrar la duda es suficiente.

“Vivimos rodeados de fake news”, remata la otra joven. Sí, por eso es tan importante estudiar y estar bien informados.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.