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Opinión

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¡Vivan los novios!

El pasado sábado, en el Club Piso 51 de la Torre Mayor de Reforma, contrajeron nupcias el dirigente del PAN, César Nava, y la cantante Patricia Sirvent, Patylú

Con un abrazo para Roy Campos

De todas las alianzas propuestas por César Nava, la matrimonial que efectuó el pasado sábado con Patricia Sirvent, teniendo como testigo de honor al presidente Felipe Calderón, sin duda es la que lo dejó más satisfecho. Más satisfecho y a la vez más gastado –en términos económicos, no físicos-.

Realizar la ceremonia civil -también hubo una misa debido a la acendrada religiosidad del Diputado contrayente- en el sitio donde ésta se llevó a cabo no es nada barato. La renta del recinto, diseñado por Ralph Lauren, desde donde se contempla toda la ciudad, sólo está disponible para los socios del Club, cuya membresía vale 10,000 dólares. ¿Cómo hizo el licenciado Nava para rentarlo? ¿Será socio del Club y en su caso -dada su gran habilidad para regatear el precio de las cosas- la membresía le costó la mitad? Cabe la posibilidad de que el señor Alejandro Sirvent, padre de la novia y su representante artístico, sea miembro del privilegiado centro de reunión social.

De las crónicas del magno evento, entresaco y comento: el primero en llegar fue Guillermo Bustamante, secretario jurídico del Partido Acción Nacional. Más tarde, entre otros, arribaron Max Cortázar vocero del precitado partido; el secretario del Trabajo, Javier Lozano; el gobernador electo de Sinaloa, Mario López Valdés; el expresidente del PAN, Germán Martínez; la diputada local, Mariana Gómez del Campo -a la que un despistado caza autógrafos confundió con Denisse, La Mapacha de Big Brother-; José González Morfín, líder de la bancada panista en el Senado; el senador Gustavo Madero -del que se esperaba fuera disfrazado de su ilustre ancestro, como lo hiciera en reciente fiesta familiar- testigo de la boda y aspirante a sustituir al novio -no en el lecho conyugal, sino en la Presidencia del partido azul-. Por ahí se dejó ver -desmintiendo la versión de que es invisible- el procurador general de la República, Arturo Chávez. El asambleísta del DF, José Manuel Rendón Oberhauser y su pareja se presentaron vestidos de camisa casual y jeans –pienso que para rememorar el grupo musical con el que la novia se hizo popular-. El secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, fue de los últimos en presentarse –tal vez en la invitación se especificó llegar en el orden de ingreso al gabinete-.

Bajo un discreto operativo de seguridad, a las 7:35 de la noche, Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, entraron por la parte trasera de la Torre Mayor –al parecer, desde su toma de posesión en San Lázaro, al Presidente ya se le hizo costumbre hacer su entrada por la parte trasera de los lugares a los que va-.

Se ha llegado a decir que los novios adelantaron la fecha de la boda para darle un madruguete a la otra famosa pareja de la política y del gremio artístico –la del Estado de México- que celebrarán su enlace en noviembre.

Esto es falso. La fecha de la boda la eligió Patylú por el siguiente motivo: Es proverbial que los maridos olvidemos el día de nuestro aniversario de bodas.

Al casarse en fecha tan significativa, la novia espera que César recuerde siempre su aniversario matrimonial por aquello de 2 de octubre no se olvida.

La cena, a cargo del chef Alberto Ituarte, consistió, además del pastel de rigor, de cuatro tiempos: bocadillos de mariscos, ceviche, tarta de atún y robalo -sustantivo al que si se le pone acento en la primera o se convierte en una de las formas imperativas del verbo favorito de los políticos corruptos-.

Al término de la cena los novios bailaron al compás de Contigo Aprendí , interpretada por un grupo de 20 mariachis vestidos de amarillo. (Por el color de la vestimenta de sus integrantes infiero que dicho grupo fol­klórico se llama: Mariachi los Chuchos y tocó para los novios por cortesía del PRD).

Mientras la feliz pareja bailaba, según una crónica, el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, jugaba billar en el área del lounge. (La nota no especifica si jugaba pull o carambola de una banda –la presidencial-).

Ahora, como es lógico, los tórtolos andan de luna de miel, lo ilógico es que hayan elegido para ésta Nueva York, Islas Fijis y otros lugares de Asia, habiendo en nuestro país tan hermosos sitios donde al mismo tiempo de cumplir con el meloso ritual hubieran dejado un derrama económica, aunque ésta fuera exigua por la costumbre del novio de pelear la baja de precios.

Además, los techos de todos los hoteles del mundo son iguales.

El Nidito de Amor

Como se sabe, el nuevo matrimonio adquirió para instalar su nido de amor un departamento en condominio en el sector más lujoso de Polanco. Según la revista de espectáculos Nueva, en nota citada por el diario Reforma, el inmueble tiene un costo de 15 millones de pesos.

De inmediato, no César Nava como hubiese sido lo correcto, sino la oficina de prensa del Partido Acción Nacional, envió una carta a dicho diario para desmentirlo. Contrario a los publicado, el costo de la operación es de 7 millones 250,000 pesos , informó la misiva enviada por el PAN en defensa de su dirigente nacional.

Tal aclaración debe de haber acarreado a la Inmobiliaria Brom, propietaria del complejo llamado Fundición Residencial, una serie de problemas con el resto de los condóminos adquirientes que protestaron por el trato de excepción dispensado a Nava. O todos coludos o todos rabones , han de haber dicho.

Pero si se considera, primero, que el precio de los departamentos no tiene porque variar de un comprador a otro y, segundo, el costo que la inmobiliaria, por medio de su página de Internet, tiene asignado para los departamentos iguales al adquirido por Nava, nos daremos cuenta que la carta enviada por los panistas carece de credibilidad y sustento.

Ya parece que un departamento de 335 metros cuadrados, ubicado en una torre de 17 pisos en una de las zonas más exclusivas y caras de la ciudad va a costar 7 millones 250,000 pesos.

El edificio tiene a disposición de los condóminos helipuerto, ludoteca, baños sauna, gimnasio, alberca, jacuzzis, jardín y área para camastros. (Al parecer hasta cuenta con un establo para que ahí retoce la Vaca Tomasa ).

Oí por ahí

Lo anterior me hizo recordar una anécdota que más que oír leí de la pluma de Octavio Aguilar: El general Máximino Ávila Camacho –el primer hermano incómodo que padecimos- autonombrado Secretario de Comunicaciones en el sexenio de su hermano Manuel, designó a un hombre de su confianza para un puesto donde se manejaba una importante partida presupuestal.

Agradecido por el empleo, el funcionario invitó a su jefe a una comida en su modesta casa recién adquirida. Se concertó la fecha y el anfitrión recibió al general en su residencia edificada en cientos de metros, con un gran jardín.

En el interior colgaban numerosos cuadros y había valiosos objetos de arte.

Bonita casa- dijo Maximino- ¿cuánto le costó? Su antiguo propietario estaba en un apuro económico y me la dejó en 200,000 pesos. ¿Y el mobiliario y todo lo que hay adentro, qué? –preguntó el general. También conseguí buenos precios –explicó el subordinado- en total, la casa y lo de adentro me costó 300,000 pesos.

Amigo mío, le voy a dar a ganar 100,000 pesos. He decidido comprarle la casa y todo lo que aquí hay en 400,000 pesos. Lléveme mañana a mi oficina las escrituras, ahí estará el notario para cerrar la operación.

elprivilegiodeopinar@eleconomista.com.mx

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