Buscar
Opinión

Lectura 4:00 min

Una sola sopa: gasolina Pemex y cara

En Estados Unidos el precio de las gasolinas se mueve todos los días. Allá, si Egipto entra en turbulencia, la gasolina puede subir un poco y si lo que hay es represión y guerra civil en Libia, sube mucho más.

El precio de Wyoming es más bajo que el de California, pero más alto que el de Texas. De un condado a otro el precio cambia y claro que hay una enorme variedad de marcas y tipos de gasolinas.

Eso que ocurre en Estados Unidos no lo conocemos acá. Se llama libre mercado. Y es la oportunidad de que el consumidor decida dónde y qué comprar.

Es lo que ocurre con muchos productos en México, aunque también es un hecho que hay anaqueles llenos de productos de colores y presentaciones diferentes que son todos de la misma empresa.

En México hay una marca de gasolina del Estado, apenas dos tipos de presentación y su precio se fija por criterios fiscales.

No hay la opción de comprar gasolinas de alto octanaje o cruzar de un estado a otro para conseguir un mejor precio, salvo en la frontera. Y mucho menos tenemos el derecho de elegir la marca y el servicio que más nos convenga. Aquí hay una sola sopa y esa es la de Pemex.

Ese remanente de la economía mixta del México de mediados del siglo pasado es una enorme distorsión de la que difícilmente podrá salirse el gobierno. Primero, porque no le conviene soltar la renta petrolera que lo mantiene.

Y segundo, porque dejar a las fuerzas del mercado los precios de los energéticos podría resultar en un atentado al paternalismo al que estamos acostumbrados como país.

En Estados Unidos, por ejemplo, el promedio de un galón de gasolina regular, antes de que estallara la crisis del medio oriente, digamos a mediados de enero, costaba 2.96 dólares.

Puestos en pesos de 12.10 de aquellos días sería algo así como 8.95 pesos por litro. Hoy que Libia está sumida en una potencial guerra civil y cuando el dictador amenaza con cortar los suministros al mundo de su petróleo, ese mismo galón cuesta 3.26 dólares, puestos en los niveles actuales del dólar, son algo así como 10 pesos por litro.

El precio de las gasolinas aquí se rige por criterios políticos. La mejor muestra de ello es lo que ocurrió durante el 2009, cuando el gobierno decidió congelar durante todo el año el precio del energético.

La distorsión que creó esta medida populista tuvo que ser corregida el año pasado con aumentos por arriba de la inflación. Y es que durante algunos años, el criterio de aumento fue precisamente el índice inflacionario.

Total que no hay una pauta de comportamiento para estos precios. Este año, por ejemplo, la política es que suban más que la inflación para disminuir el subsidio. ¿Pero cuánto más? Esa es una pregunta que hoy seguro nadie puede contestar ni en Hacienda ni en Los Pinos.

La idea original era deslizar los precios hasta niveles más cercanos a los de Estados Unidos. Sí, pero cuando el galón estaba por debajo de los 2.80 dólares. Hoy que se ha disparado el precio, lograr eso implicaría aumentos sustanciales cada segundo sábado del mes.

Pero ahora el litro de Magna está en 8.92 pesos por litro y para alcanzar su nivel actual debería subir al menos dos pesos por litro.

Un gasolinazo de ese tamaño movería muchas cosas en lo político, económico y social. Así que la política seguramente será apechugar con subsidios los aumentos, esperando que sean temporales.

Ahora, no significa que no le den un ajuste mayor a los precios, superior a los ocho centavos mensuales que se han aplicado.

Pero, de cualquier forma, en el fondo lo que prevalece es la incertidumbre en el manejo de un precio indispensable en la economía.

La papa caliente del aumento en los energéticos es algo muy lamentable, aunque natural en el juego de una economía de mercado, pero terriblemente complicado en un gobierno intervencionista como el mexicano.

Me parece que lo correcto, en todo caso, es cuidar y subsidiar de alguna forma el precio de productos como la tortilla, pero no así con el precio de los energéticos.

Que como consumidores también deberíamos exigir si vamos a emparejar los precios de los combustibles a niveles internacionales, al menos deberíamos recibir una oferta, variedad y atención de corte internacional.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete