En la columna anterior, expliqué los efectos de las actividades del sector agropecuario en el medioambiente. En la presente columna, mostraré lo que se ha hecho en el mundo y en México para mitigar dichos efectos

Algunas acciones generales que han sido propuestas por la FAO con este fin son: la eliminación de subvenciones y la introducción de impuestos medioambientales en el uso de fertilizantes químicos, la mejora en la gestión de residuos del ganado y la restauración de tierras degradadas.

En el caso de Dinamarca, la intensificación de la agricultura alteró el ciclo natural del nitrógeno por lo que el gobierno lanzó diversos programas relacionados con la rotación de cultivos y fertilizantes; además, el plan de acción sobre el amoníaco ofreció apoyos para fomentar la buena gestión del estiércol en los establos. Con estas regulaciones logró reducir notablemente el nitrógeno filtrado desde el suelo y las emisiones de amoniaco, dos de los gases de efecto invernadero más importantes. Mientras tanto, en Estados Unidos, se introdujo el Manejo Integrado de Plagas (IPM, por su sigla en inglés), que consiste en un sistema que favorece el uso de métodos biológicos menos tóxicos, como son los intercultivos, insectos depredadores, biopesticidas, entre otros, que han reportado grandes reducciones en el uso de plaguicidas químicos: en 1995, Estados Unidos necesitaba, en promedio, 8 libras de pesticidas para producir 1,000 dólares de alimento; en el 2012, dicha cantidad disminuyó a 4.

En lo referente a las actividades pecuarias, está la Iniciativa para Ganadería, Medio Ambiente y Desarrollo (LEAD) coordinada por la FAO que tiene como objetivo la protección y mejora de los recursos naturales afectados por la producción ganadera; posee presencia a nivel mundial; cuenta con 4 redes regionales en China, India, Rusia y América Latina, y está apoyada por instituciones internacionales como el Banco Mundial y el Banco Central Europeo. Dentro de las herramientas que utiliza están el sistema de planificación del fomento pecuario, la gestión del estiércol para la producción de cerdos en confinamiento y el modelo informático que calcula el uso de combustibles fósiles en los sistemas pecuarios, por mencionar algunas.

En México, FIRA, con el fin de contribuir a mitigar los efectos del cambio climático, apoya proyectos ambientalmente sustentables a través de diversos programas, entre los que encontramos el Programa de Eficiencia Energética, que ayuda a las industrias del sector agroalimentario mexicano a realizar inversiones en tecnologías que generen ahorros de energía, y el Programa de Apoyo a Proyectos Sostenibles, que pretende facilitar la inversión en proyectos que generen beneficios al medioambiente.

Los problemas y las preocupaciones planteados en la primera columna pueden resolverse con las políticas y programas adecuados que apoyen la innovación en el sector primario y en la agroindustria, y que detonen la inversión requerida.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA.

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