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Un punto de inflexión en la historia humana
Se calcula que las pérdidas económicas y daños de 690 fenómenos meteorológicos extremos en el año 2017 significaron pérdidas de 430,000 millones de dólares. Para el 2030 se espera que esas pérdidas sean del doble.
El año pasado, los gases de efecto invernadero en la atmósfera marcaron un nuevo récord. La Organización Meteorológica Mundial alerta que la concentración de bióxido de carbono es la más alta desde hace 3 millones de años.
Hay dos fenómenos mundiales que están marcando el presente y el futuro de la humanidad, que requieren del concurso de todas las naciones y organismos internacionales para evitar desastres mayores a los presentados hasta ahora. Son el colapso ecológico y las revoluciones en la tecnología de la información.
El daño ecológico explica la escasez de agua, fenómenos climáticos extremos, crisis de biodiversidad y contaminación atmosférica. La causa de ello es el modelo productivo que devora los recursos naturales.
Se calcula que las pérdidas económicas y daños de 690 fenómenos meteorológicos extremos en el año 2017 significaron pérdidas de 430,000 millones de dólares. Para el 2030 se espera que esas pérdidas sean del doble.
Y lo peor es que, en tanto más se atrasan las medidas que deben tomarse, mayores serán los costos económicos y socioambientales. Los cambios necesarios se concentran en cinco áreas: energía, contaminantes de corta duración, naturaleza, alimentación y economía.
El año pasado, los gases de efecto invernadero en la atmósfera marcaron un nuevo récord. La Organización Meteorológica Mundial alerta que la concentración de bióxido de carbono es la más alta desde hace 3 millones de años.
No caben excusas ante el cambio climático. Dice el politólogo australiano John Keane después de observar a su país en llamas: “Los incendios que desde septiembre devastan al territorio australiano son algo más que un ‘desastre natural’: ilustran un fracaso democrático. Las desgracias ecológicas se multiplican cuando el escrutinio ciudadano disminuye”. Esto exige a la sociedad sentido de alerta y participación política.
Afrontar el cambio climático se presenta como un punto de inflexión en la historia humana.
Las revoluciones en las tecnologías de la información ya muestran sus efectos nocivos en el mercado laboral al despedir a millones de personas.
También con la tecnología de la información se están produciendo eventos de manipulación sofisticada de los votantes en las elecciones.
Esto ya empezó con el operativo de los hackers rusos que influyeron en la elección de Trump como presidente de Estados Unidos. Las agencias de inteligencia estadounidenses concluyeron que Rusia sí lo hizo. Christopher Wray, director del FBI, aseguró en el 2017 que “Rusia interfirió en la ultima elección (...) y continúa desarrollando esta maligna operación”. Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Nacional del gobierno estadounidense, señaló en esos años que “los rusos tienen la capacidad de hackear la infraestructura electoral, incluyendo las máquinas y registro de votantes”. Y puede volver a ocurrir. Ilustra lo que está siendo una dictadura cibernética.
La prolífica información asociada a Internet origina una mezcla de verdades y mentiras en los medios de comunicación y en las declaraciones políticas, que son el nutriente poderoso del populismo. Se le denomina posverdad al hecho de convencer a la población de una democracia liberal de que lo verdadero es falso y lo falso es verdadero.
