Las irregularidades en el desarrollo de ese proyecto de la Línea 12 del Metro se documentaron ampliamente en diversas auditorías que se realizaron además de que las necesidades de mantenimiento del sistema fueron manifestadas de manera reiterada...

El bodrio de proyecto de infraestructura urbana que se concretó en la Línea 12 del Metro se perpetró durante la gestión como regente de la Ciudad de Marcelo Ebrard. Los problemas y las deficiencias de ese proyecto se hicieron del conocimiento de la opinión pública desde hace años. En recompensa (plagada de dudas) Ebrard fue nombrado Secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de la autodesignada Cuarta Transformación. Desde luego, no deberá nuestro ilustre canciller tener cargo alguno de conciencia por los 29 muertos y 79 heridos a causa del accidente del pasado lunes entre las estaciones Olivos y Tezonco.

Las irregularidades en el desarrollo de ese proyecto de la Línea 12 del Metro se documentaron ampliamente en diversas auditorías que se realizaron además de que las necesidades de mantenimiento del sistema fueron manifestadas de manera reiterada. La respuesta por parte de la actual jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, fue un recorte de presupuesto degollante para el llamado Sistema de Transporte Colectivo (STC). Los datos hablan de que del año 2018 al actual 2021 esa partida presupuestal se redujo 19.2 a 15.1 miles de millones de pesos. ¡Sin duda alguna, muy bien hecho por la destacada funcionaria!

Los testimonios de los vecinos de la zona en donde ocurrió el accidente hablan de que era ampliamente sabido que “siempre estuvo mal”. Según uno de los declarantes, “justo ahí, donde se cayó, siempre rechinaba y había una grieta que ya la habían reportado…” Los problemas en el sitio estaban identificados y se habían reportado, pero al parecer nunca se enteró de nada la Directora General del Metro de nombre, Florencia Serranía Soto. La ilustre Florencia intentó deslindarse argumentando que “desde 2016, la empresa TCO está contratada para conservar las instalaciones fijas de la Línea...” Pero escuchado lo anterior, ocurre preguntarle a Florencia: ¿Y quién estaba encargado de supervisar los trabajos de la empresa TCO?

En el reportaje correspondiente del día de ayer aquí en El Economista se publicó una fotografía en la que aparece un grupo de agraviados reclamando “Castigo a los culpables”. Las notas previas pueden servir de guía para saber por donde empezar la investigación. Que de verdad se cumpla lo que demandó el ya tristemente célebre Mario Delgado: Estamos seguros que el gobierno de la CDMX llegará al fondo en la investigación de este lamentable suceso”. ¿De verdad así sucederá?

bdonatello@eleconomista.com.mx

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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