Centrar las decisiones de las ciudades en las necesidades y condiciones reales de la comunidad es una característica indispensable para mejorar las condiciones de vida de la población. Si bien hoy día hay más información disponible y más esfuerzos ciudadanos por mejorar la toma de decisiones alrededor de su comunidad, aún existen carencias en el aprovechamiento productivo de la información y en la organización de los esfuerzos ciudadanos para lograr una participación social efectiva.

El modelo de ciudades inteligentes emerge como una propuesta que promueve el desarrollo sostenible de las ciudades y la mejora de las condiciones de vida de su población, a través de la tecnología e innovación. Dichas herramientas permiten crear, organizar analizar y visualizar grandes cantidades de datos para mejorar la toma de decisiones en la ciudad, pero también habilitan y democratizan la participación ciudadana.

La tecnología bien implementada puede ayudar a sistematizar y homologar procesos para la obtención de información en diversos formatos como audio, video o texto, inclusive a capturar información que antes no se concebía. Adicionalmente, la innovación bien entendida puede ayudar a que la recopilación y análisis de dicha información pueda cambiar y mejorar la forma en que interactúa la población con su entorno, que los gobiernos puedan dirigir de manera diferenciada sus acciones, según las necesidades de la población, y que se puedan administrar los recursos de una manera eficiente.

Así, las llamadas ciudades inteligentes pueden identificar la complejidad de la interacción en su territorio y plantear soluciones para mejorar la provisión de los servicios públicos, mitigar los efectos del cambio climático, mejorar la administración de riesgos y crear espacios incluyentes. Además, favorecen la resiliencia, pues generan las condiciones necesarias de adaptación ante riesgos que puedan interrumpir de manera abrupta la cotidianeidad de la ciudad.

Un ejemplo de ello es Tequila, Jalisco, en donde se ha desarrollado un modelo de gestión inteligente, aspirando a ser una ciudad inteligente en 2040. Para ello, desarrolló un plan estratégico a través de la vinculación de un consejo de desarrollo integral, en el que participan gobierno, sociedad y empresas, dando estabilidad a los proyectos ante los cambios políticos, económicos y sociales.

Bajo un enfoque integral, se están agregando acciones en materia de sustentabilidad, educación, movilidad, entre otras, con el uso de tecnologías que permiten darle escalabilidad y sustento al proyecto de ciudad inteligente. Por ejemplo, están monitoreado en tiempo real información sobre desechos o sobre tráfico, se están creando condiciones educativas para la niñez y la juventud del municipio con miras a potenciar sus habilidades laborales, se está compartiendo información entre gobierno, sociedad y empresas para impulsar la economía local, se está generando una gestión de los flujos turísticos sin comprometer las capacidades de los recintos, entre muchas más actividades.

Si bien el modelo de gestión inteligente de Tequila brinda estabilidad, crecimiento y desarrollo para la población local, así como oportunidades de recreación e inversión para poblaciones externas, aún tiene un largo camino por recorrer para asegurar que, ante los fenómenos globales como las pandemias, los avances tecnológicos acelerados, el cambio climático, los movimientos sociales, así como la gentrificación, Tequila pueda sostenerse como un destino, Pueblo Mágico y, eventualente, ciudad inteligente.

De lograrlo, Tequila puede ser muestra clara de cómo los gobiernos pueden integrarse a un ambiente de toma de decisiones basadas en evidencia, de participación social efectiva, del uso productivo de las herramientas tecnológicas e innovación y de la colaboración multisectorial que se requiere para mejorar las condiciones de vida de la población, teniendo en el centro de las decisiones a las comunidades.

El desarrollo de las ciudades debe migrar a centrar las decisiones en las comunidades. Se debe aprovechar el escenario actual para posicionar estrategias de innovación, encaminadas a recomponer lo que se ha hecho de manera deficiente y de apuntalar lo que es eficiente. Si se decide desarrollar el modelo de ciudades inteligentes en México, estará optándose por tomar decisiones basadas en evidencia, por mayor participación ciudadana en los asuntos de la ciudad, por centrar las decisiones en la comunidad y por asegurar un futuro más promisiorio para la población.

*El autor es Director Ejecutivo en Consultoría en Políticas para la Innovación.

Twitter: @pedrolichtle