A Shigeru Miyamoto.

Creador de mundos.

Genio de los siglos XX y XXI

Con estupefacción escuche la mañanera de hace unos días, en la que el presidente recomendaba regalarles a los niños (con motivo del día de reyes) solo ropa y zapatos y evitar especialmente el obsequio de videojuegos y otras maravillas tecnológicas de las que los niños (y los adultos también) disfrutamos ahora y desde el siglo pasado.

Como psicóloga y como mamá esta “sugerencia” del primer mandatario de nuestro país, me preocupó, molestó y perturbó profundamente. Es que de verdad no puedo comprender como pudo decir esto. Y ahí les van mis razones.

Desde luego que estamos viviendo una situación económica muy difícil, muchos mexicanos están desempleados, subempleados o forman parte de la economía informal (cerca de 60%) y desde luego que regalar una consola de cualquier marca es algo que está lejos de poder hacer la parte más lastimada económicamente de la población. Eso es cierto. Pero…de ahí a decir que a los reyes magos, al camello, al elefante o al caballo se les atraganta regalar videojuegos, hay una gran diferencia. ¡Pobres niños! ¿Nomás ropa y zapatos?

Comprendo también lo que es la brecha digital y como una buena parte de las personas mayores de 65 años jamás se han acercado a un videojuego y a veces (como sospecho que es el caso del jefe del Poder Ejecutivo) no saben utilizar una computadora o mandar un WhatsApp. Por tanto, me imagino que cualquier avance tecnológico esta más allá de sus alcances, eso lo puedo entender. Pero…de eso a estigmatizar desde la presidencia de la república una forma de entretenimiento, me parece desconocer la importancia del juego en los niños, fundamental para su desarrollo neuropsicológico y atacar a una industria pujante, en México y en el mundo, que da trabajo a cientos de miles de personas.

Más allá de todo esto, vayamos a lo esencial ¿Por qué es tan importante que los niños jueguen? ¿En verdad los videojuegos afectan psicológicamente a los menores?

Los videojuegos son y fueron una revolución no sólo tecnológica sino social, antropológica, psicológica y cultural, así como en el campo de la inteligencia artificial y la comunicación. Y es que cuando disfrutamos de los videojuegos, estamos realmente ejercitando con todo nuestro sistema nervioso central. Las destrezas motoras en esta actividad son muy importantes, es necesaria una coordinación visomotríz impecable; la percepción visual, la constancia de forma, los aspectos figura fondo, están activados, alertas, expectantes.

Nuestro cerebro necesita planificar y diseñar estrategias ingeniosas para vencer al enemigo. La percepción auditiva también entra en juego y las señales sonoras nos indican peligro, triunfo y éxito en la resolución de acertijos. El jugador debe de estar muy atento y concentrado si quiere experimentar la sensación de ser el ganador. Así se refuerza un temple competitivo y ganador.

Muchos de estos entretenimientos computacionales se emplean ya en clínicas y hospitales por sus beneficios psicobiológicos, especialmente en pacientes con demencia o Alzheimer en los que se ha visto que mejoran sus condiciones cognoscitivas. Además, también se emplean como terapias de rehabilitación motora y psicopedagógica en niños con problemas de aprendizaje o cognoscitivos. Se ha abandonado la idea (en el mundo, pero no en Palacio Nacional) de que estos juegos virtuales son sólo un entretenimiento tonto, y son vistos actualmente como lo que son: unas herramientas que potencian el desarrollo del cerebro humano.

Es de lamentar que mientras el planeta habla de inteligencia artificial y gadgets de realidad virtual nuestro país se sumerge en la edad media, donde los detentes de Super AMLO Bros forman parte de una deplorable realidad.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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