Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

¿Subir impuestos?

Bruno Donatello

No se cobran de manera efectiva los impuestos que están en vigor. La evasión tributaria es masiva y hasta descarada. ¿Nuevos impuestos?   

El tema parece tener una cierta periodicidad. De manera cíclica brotan de no se cuáles cloacas los supuestos expertos tributarios que salen a pontificar: “Hay mucha evidencia, muchos puntos que muestran que es necesario hacer una reforma fiscal”. Ni siquiera saben bien de lo que están hablando. Aparentemente, por lo que se publica en las notas periodísticas, en lo que están pensando es en (sic.) “aumentar impuestos”. Es decir, en elevar las tasas impositivas o en crear nuevas contribuciones. Están perdidos.

En México no se necesita ninguna nueva reforma fiscal. Y menos bajo el argumento peregrino de que “no tuvimos una reforma fiscal en esta administración”. La última de ellas “fue en el 2014, durante el sexenio de Peña Nieto”. Patrañas. Lo que se requiere en el país no es poner nuevos impuestos ni elevar las tasas impositivas, sino tan solo cobrar los que ya se encuentran vigentes.

No se cobran de manera efectiva los impuestos que están en vigor. La evasión tributaria es masiva y hasta descarada. Para que quieren poner nuevos tributos. Sobre todo, sin considerar los efectos colaterales sobre el comportamiento de los agentes económicos y su propensión  a ahorrar y a invertir.

Esto último es lo que esta en juego cuando se propone, con gran irresponsabilidad, por cierto, “gravar ganancias de capital y de las grandes fortunas del país”. No tienen idea de lo que están hablando. En ambos casos, posiblemente se implicaría una doble tributación (ya pagaron impuestos) pero sobre todo un estímulo importante para el ocultamiento de riqueza y la fuga de capitales. México requiere de atraer capitales, no de repelerlos.

La llamada a “una reforma fiscal” debe provocar rechazo y también preocupación. Ambas cosas, en razón de que en la práctica se tratan de meras misceláneas tributarias. Misceláneas que básicamente consisten en cobrarles más impuestos a los causantes cautivos con la única finalidad de elevar la recaudación. En eso y solo en eso consistió la disque reforma fiscal que en el 2014 perpetró el tristemente célebre, Luis Videgaray.

Se dice en el reportaje periodístico del pasado lunes aquí en El Economista que sirvió de inspiración para la presente nota que “también deben fortalecerse los ingresos tributarios a través de una mejora del cobro del predial”. Aunque es cierta la afirmación, padece de miopía. Lo que hay que fortalecer es la propensión a invertir y de esa forma impulsar la recaudación.

bdonatello@eleconomista.com.mx

Columnista

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí
tracking reference image

Últimas noticias

Noticias Recomendadas

Suscríbete