El mercado del dolor en México se reparte entre más de 600 productos, entre analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares, básicamente. Es el de mayor tamaño, con una facturación anual calculada en unos 800 millones de dólares.

Dentro de éste hay distintos segmentos y uno de ellos es el llamado dolor crónico, aquel que dura más de tres meses y no responde a las terapias convencionales para su control (ni cirugía, ni analgésicos ni reposo, ni fisioterapia).

Es cuando el dolor deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad, ya que se deteriora el sistema neuronal.

Las enfermedades relacionadas con este padecimiento se encuentran entre las ocho principales causas de ausentismo laboral y entre las más comunes están la osteoartritis, fibromialgia, lumbalgia y el dolor neuropático periférico diabético.

El dolor crónico afecta en nuestro país a 10% de la población, es decir hay más de 10 millones de mexicanos con dolor crónico, por cada hombre existen 10 mujeres con la enfermedad. Aparte, hay una clara vinculación entre depresión y dolor.

Son muchas las empresas productoras de fármacos contra este padecimiento, considerando que el dolor crónico es tratado con analgésicos y antiinflamatorios. Ahora, lo que los especialistas han descubierto es que puede ser tratado con antidepresivos. El laboratorio Eli Lilly está incursionando con su antidepresivo Cymbalta (Duloxetina), recién autorizado por Cofepris. De hecho, México es el primero en autorizarlo para el dolor crónico. Eli Lilly prevé obtener este año dicha aprobación en Estados Unidos.

Por supuesto que la empresa dirigida aquí por Carlos Baños está de plácemes pues de por sí, Cymbalta ya es un blockbuster, generando más de 1,000 millones de dólares en ventas a tres años de su lanzamiento.

En México, vende 6 millones de estas cápsulas al año para tratar enfermedades relacionadas con el sistema nervioso. Y seguro subirá la cifra con la nueva indicación.

Fuera estigmas: Lujambio

Por cierto que el Secretario de Educación Pública deslizó un sutil sesgo de la actitud como autoridad frente a la industria de alimentos y bebidas endulzadas convertida en la mala de la película, desde que somos reyes en obesidad en el mundo. Al reportarse los resultados de la encuesta sobre salud en primarias y secundarias, Alonso Lujambio pidió comprensión y cooperación de la industria alimentaria, para tener éxito en combatir sobrepeso y obesidad en escolares. Y llamó a tomar medidas extraordinarias que no estigmaticen ni a personas con sobrepeso ni a actores relevantes de nuestra vida económica y social . Claro que aludió específicamente a empresas de bebidas y alimentos; no a cigarreras. Ése es otro tema.

AMIIF

Sin duda, la gran rotación de capitanes de la industria farmacéutica multinacional en México se ve reflejada en la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF). Ahora que llegó a la presidencia Sergio Duplan, cabeza de Novartis, se notó cuántos se habían movido de la industria en el último año: Desde Jaime Pira que dejó J&J y la presidencia de AMIIF; Frank Gutiérrez, de MSD, que se fue a Puerto Rico; Nicolas Cartier, de Sanofi, que regresó a Francia y el mismo Carlos Abelleyra, que hace un año salió de Wyeth -ahora de Pfizer-, pero que sigue movido en la industria. Rogelio Ambrossi, expresidente de AMIIF, salió de Abott, y ahora dirige Merck alemana. Y quizá se nos pase algún otro.

AZ lanzamiento

AstraZéneca empezó a promover en México un nuevo tratamiento indicado para pacientes con cáncer de mama avanzado; dijo que Faslodex (Fulvestrant) ha sido probado con buenos resultados en EU y ha llegado a Uruguay, Chile, Argentina, Brasil y ahora a México. La ventaja, dicen oncólogos, es que provoca pocos efectos secundarios en pacientes que han recibido previamente otros tratamientos hormonales.

Un mexicano a Shire

La designación de José Miguel Bermúdez como vicepresidente para Latinoamérica de Shire, una de las biofarmacéuticas especializadas con más crecimiento, que triplicó ventas en cuatro años, es un reflejo del interés de esta empresa por el mercado local y de que los directivos mexicanos se están abriendo camino entre las farmacéuticas multinacionales del futuro.