Estamos a tan sólo unos días de que el presidente López Obrador presente el Paquete Económico para el año 2020; sin duda, la importancia de éste no es menor, ya que deben reorientar el rumbo del gobierno federal para retomar la senda de crecimiento que teníamos hace apenas un año; la diferencia, esta vez, es que lo harán de cara a una situación económica bastante precaria, por lo que todos tenemos las mismas preguntas: ¿podrán corregir las malas decisiones con un enfoque responsable sobre nuestra política económica? ¿cuáles serán las nuevas prioridades de este gobierno?

Recientemente, Arturo Herrera, el recién nombrado secretario de Hacienda y Crédito Público, aseguró que el Paquete Económico del siguiente año reflejaría una política fiscal responsable y enfocada en encontrar los motores adecuados para dinamizar la economía. El problema es que ambos objetivos chocan entre sí: por un lado, balancear el presupuesto significa gastar menos, no aumentar el endeudamiento y eficientizar la recaudación, por el otro, una política contracíclica en medio de un proceso de desaceleración económica, implica gastar mucho más e incluso abrir la posibilidad de bajar los impuestos, con el ánimo de que el contribuyente pueda destinar ese ahorro en inversión.

Trabajar en ambos objetivos es un contrasentido, y la consecuencia es obvia, el país seguirá sin crecer. Por eso considero que la principal meta del gobierno debe ser el crecimiento económico, y que éste se distribuya de forma equitativa, ya que, de lo contrario, jamás habrá desarrollo. Lo preocupante es que los nuevos tecnócratas de Hacienda, adelantaron en marzo un raquítico crecimiento para 2020 de 1.3%, el cual recientemente, a partir de las estimaciones del Inegi, se transformó en un terrible CERO por ciento, algo que lamentablemente nos adelanta que no habrán novedades, ni buenas noticias, en la presentación del Paquete Económico.

Entonces, ¿qué debe prever el presupuesto para crecer? Lo primero es elevar la productivad, reconociendo que vivimos en una era digital y donde la innovación debe ser la llave para crear nuevas oportunidades sociales y económicas. Por ello, deben ser retomados inmediatamente todos aquellos programas que generaban valor para el ciudadano, para el emprendedurismo y para las empresas que generan empleos. Es importante recordar que hay regiones en el país donde los subsidios son elementales para combatir el hambre y la pobreza, pero en el México que nos merecemos, no podemos permitir que la única herramienta para crecer sean los miles de millones de pesos gastados en programas sociales que no corrigen ninguna disparidad y más bien crean ejércitos electoreros.

Lo siguiente es mejorar nuestros sistemas de salud y educación, algo en lo que los mexicanos gastamos la mayor parte de nuestros ingresos debido a la falta de un sistema público que realmente sea efectivo y de calidad. Otra urgente prioridad debe ser incrementar la mobilidad urbana y la conectividad, de ahí la relevancia de contar con una agencia de planeación de la infraestructura que permita priorizar los proyectos de inversión pública así como coordinar los recursos que se requieren, sin necesidad de reinventar cada año las obras públicas, cancelando o suspendiendo las autorizadas por otros gobiernos.

Sin duda el Paquete Económico 2020 definirá el rumbo que el gobierno va a mantener durante su gestión, sin embargo, como economista, estoy convencida que será mucho más que eso, ya que en él reside la confianza que será depositada en nuestro país. Si queremos retomar el crecimiento con desarrollo que tanto necesitamos, se debe usar el gasto público con gran inteligencia, de lo contrario, la falta de crecimiento será la constante, y las consecuencias serán fatales.

*Ex  presidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana, A.C.

@PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.